miércoles, 2 de mayo de 2018

Truk, el Pearl Harbor japonés

La Laguna de Truk, situada en las islas Carolinas (actual Micronesia), era la principal base japonesa en el Pacífico Sur. Tenía cinco pistas de aterrizaje y una base de hidroaviones que formaban parte de unas instalaciones militares que estaban preparadas para operar con portaaviones, acorazados y buques de guerra más pequeños, así como todo tipo de cargueros. Disponían de baterías costeras de defensa, búnkers para submarinos, y toda clase de instalaciones secretas. En Truk también estaba ubicado un centro de detención temporal para prisioneros de guerra aliados.


Las islas fueron descubiertas por Fernando de Magallanes y pertenecieron a la corona española hasta que fueron ocupadas por Alemania en 1885, que finalmente las compró a España en 1895 por 25 millones de pesetas. A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Japón se las arrebató y se llegó con los Estados Unidos a un acuerdo de "no militarización" del archipiélago. En 1935, se comenzó a convertir en una base militar debido a su posición estratégica. De este modo, el atolón de Truk se convirtió en la que sería las más importante base aeronaval de Japón en el Pacífico, como lo era Pearl Harbor para los estadounidenses. La base era de vital importancia logística para la Flota Combinada y para el desarrollo de los planes de expansión del Japón.

El 16 de febrero de 1944, la Task Force 58, al mando del vicealmirante Mitscher, formada por los portaaviones Enterprise, Yorktown, Essex, Intrepid y Bunker Hill, apoyados por cuatro portaaviones ligeros, y otra serie de buques de escolta, y con una fuerza aérea de más de 580 aviones navales, como los F6F Hellcat o los TBF Avenger, atacó el atolón aprovechando un frente nuboso para aprovechar el factor sorpresa. Sin embargo, los japoneses estaban alertados por los vuelos de reconocimiento realizados a principios de mes. En consecuencia, el almirante japonés Koga había ordenado a muchos de sus efectivos navales fuesen trasladados a zonas más seguras.


Durante los siguientes dos días y sus noches, se realizaron diversas oleadas de ataques por aire y con buques de superficie y submarinos posicionados para evitar que los navíos japoneses abandonaran el fondeadero. Los cazas Hellcat establecieron rápidamente la superioridad aérea en los cielos de Truk, derribando 56 aviones japoneses y la destrucción de otros 72 en tierra, en el primer ataque, a cambio de sólo cuatro pérdidas. Los torpederos Avenger y los bombarderos en picado Dauntless se unieron al ataque por superficie contra la flota japonesa. El ataque, llamado Operación Hailstone (granizo) costó a los japoneses 3 cruceros ligeros, 6 destructores, varios buques de guerra y auxiliares de menor tamaño y la asombrosa cifra de 32 buques mercantes y de transporte hundidos, sumando 191.000 toneladas. A esta perdida hay que sumar que muchos de los barcos mercantes ya habían sido cargados con tanques, camiones, cañones y hasta locomotoras; además de municiones vitales para las unidades japonesas dispersas por el Pacífico.

Los japoneses realizaron diversos ataques de bombardeo que provocaron ligeros daños al acorazado Iowa y un torpedo impactó el portaaviones Intrepid que lo obligó a retirarse a Pearl Harbor para reparaciones. Las pérdidas estadounidenses fueron insignificantes en comparación, dos navíos dañados, 25 aviones, algunos por el fuego antiaéreo amigo.

El gran tonelaje de flota japonesa destruida en sólo dos días es incomparable, al igual que la destrucción causada en la fuerza aérea japonesa. 70 aviones se perdieron en combate aire-aire y 200 destruidos en tierra. Esto llevó compararlo con el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.


Con tantos navíos hundidos en las aguas relativamente poco profundas de la laguna, Truk está considerado como el mayor cementerio naval del mundo y el lugar de descanso eterno de más de 3000 soldados y marinos japoneses. Durante 25 años los restos permanecieron intactos debido al peligro que supone la gran cantidad de explosivos que se encuentren entre los restos. Uno de los primeros en realizar inmersiones en los pecios fue Jacques Cousteau, que dio como resultado un interesante documental.


Para saber más:
Rare Newspapers
Pixeltwit
El Lago del Pacífico, de Oskar Hermann
Público
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