jueves, 10 de diciembre de 2015

El informe Martin-Bellinger

El general Frederick Martin, y el vicealmirante Patrick N. L. Bellinger, comandante de la aviación del ejército en las islas Hawai, y el jefe de la defensa aérea de la base naval de Pearl Harbor, respectivamente, presentaron el mes de agosto de 1941 un informe donde presentaban un posible ataque japonés a la base de Pearl Harbor y las medidas necesarias para defender la base. Pero tristemente fue ignorado por el mando supremo del Ejército y la Marina en Washington.


Martin y Bellinger estimaban que la fuerza de ataque principal formada por seis portaaviones y sus navíos de escolta vendrían del Mar del Japón por el Pacífico Septentrional para evitar ser detectados y atacar las islas Hawai por el norte. Tambien indicaban que el ataque conseguiría mayor sorpresa si se realizaba al amanecer, de tal modo que despegarían de los portaaviones en la oscuridad, lo que les haría invisibles hasta que ya estuvieran sobre las islas. El punto ideal de despegue lo estimaron a unas de 350 millas de Hawai.


Bien. Como ya es conocido, casi de igual modo los japoneses llevaron a cabo el ataque a la base naval y los aeródromos de la isla de Oahu. Efectivamente emplearon seis portaaviones, se desplazaron por la ruta del Pacífico Septentrional y al amanecer del día 7 de diciembre, a una distancia de unas 200 millas de la base (350 millas según el informe), la primera oleada de aviones de combate despegó de sus portaaviones y se dirigió a sus objetivos. Para la defensa de Pearl Harbor, Martin y Bellinger estimaban que se necesitarían, como mínimo 180 bombarderos B-17 y 36 aviones torpederos de gran alcance que realizaran vuelos de observación para interceptar a la flota japonesa antes de que se aproximase a las islas.

Estas son las bases fundamentales del plan de defensa presentado en el informe:
La clave de este plan se basa en:
1º Una completa y concienzuda exploración de la zona hawaiana durante el día.
2ª Una fuerza aérea ofensiva capaz de atacar al objetivo localizado por la vigilancia aérea.
3º Si el objetivo es un portaaviones, atacarlo el día antes del calculado desde donde podría lanzar sus aviones al ataque...
Nuestros principales estrategas y tácticos en esta guarnición, están de acuerdo en que este plan resolverá la defensa de las islas Hawai, y estamos convencidos de que es el único y mejor procedimiento para ubicar portaaviones enemigos y para atacarlos antes de que puedan llegar a distancia de lanzamiento de Oahu.
Debemos sorprender y atacar al enemigo antes de que nos destruya. Debemos estar preparados permanentemente para el día ...
Se estima que una fuerza de 180 aviones cuatrimotores, con 36 torpederos de gran radio de acción (PBY-5 Catalina), es una fuerza pequeña si se la compara con la importancia de esta posesión. Esta fuerza puede proporcionarse a un costo para el gobierno inferior al de un acorazado.

Además del informe presentado por Martin y Bellinger, siete meses antes el embajador del Perú en Tokio, Ricardo Rivera Schreiber, obtuvo importante información de un destacado miembro del Ministerio de Marina japonés a través de su asistente, Felipe Akakawa. Japón iría a la guerra y destruiría la escuadra americana, en el centro del Pacífico. Posteriormente el embajador pudo contrastar la información a través de Furukido Yoshuda, intérprete para el Ministerio de Guerra.
Ricardo Rivera Schreiber lo transmitió a Joseph Grew, el embajador estadounidense, que a su vez remitió el siguiente cable a Roosevelt:
Un funcionario de la embajada fue informado por mi colega peruano que de diversas fuentes, incluida una japonesa, había escuchado que fuerzas militares japonesas planeaban un ataque masivo de sorpresa contra Pearl Harbor en caso de ‘dificultades’ entre el Japón y los Estados Unidos; que el ataque envolvería el uso de todas las facilidades militares japonesas. Mi colega dijo que se veía en la obligación de transmitir esta información porque le había llegado de diversas fuentes, no obstante el plan parecía fantástico.
Es posible que al recibir un gran número de informaciones diariamente, los norteamericanos no prestaran la debida atención al cable enviado por Schreiber. O bien les interesaba hacer como que no lo habían recibido. Indudablemente, si se hubiese prestado atención a la información obtenida por el embajador peruano, el plan Martin-Bellinger seguramente se habría adoptado rápidamente y la historia del ataque a Pearl Harbor hubiera sido otra historia muy diferente.

Para saber más:
Informe Martin-Bellinger
Historynet
Pearl Harbor Amazing Facts! de Timothy B. Benford
Washington Post
La Tercera

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