domingo, 26 de enero de 2020

Esclavas sexuales en los campos de concentración nazis

La Segunda Guerra Mundial está llena de historias de supervivencia y lucha; y un lugar donde la lucha por la supervivencia era extrema era en los campos de concentración que el III Reich creó por todos los territorios que controlaba.

Esclavas sexuales en los campos de concentración nazis
Fotograma de la película Kapo (1960)
El hecho de que en los campos de concentración existieran prostíbulos era un hecho que permaneció oculto durante mucho tiempo. Hasta que en 1972 Heinz Heger publicó un libro en el que se hablaba del asunto y durante la década de los 90 surgieron diversos libros con testimonios sobre las experiencias de algunas supervivientes que fueron obligadas a ejercer como prostitutas en los campos.

Las mujeres procedían de los países ocupados, un gran número de la misma Alemania y casi todas fueron a parar al campo de Ravensbrück, desde donde eran transferidas a otros campos. Estas mujeres, de poco más de 20 años, debían llevar cosido un triangulo negro que las marcaba como asociales. La clasificación de asociales, desde 1938, incluía a mendigos, prostitutas y gitanos, entre otros. La mujeres que tenían lazos políticos considerados sospechosos o que tuvieran relaciones con judíos o que cambiaran muy habitualmente de trabajo tambien eran incluidas en esta categoría.

Se tiene constancia de que el Reichsführer-SS Heinrich Himmler ordenó crear prostíbulos hasta en diez campos diferentes. El primero de ellos abrió sus puertas el 11 de junio de 1942, en Mauthausen y el último, en 1945, el de Mittelbau-Dora.

Esclavas sexuales en los campos de concentración nazisLos burdeles, creados para incentivar el trabajo de los prisioneros que producían armamento, se instalaban en barracones especiales, llamados Sonderbaracke. En estos barracones contaban con un dormitorio para las mujeres, un aseo con bañera y habitaciones individuales para recibir a los hombres. En el caso de Auschwitz era el barracón 24, donde llegó a haber hasta 21 mujeres trabajando a la vez.

Cuando llegaban a Ravensbrück, las mujeres eran seleccionadas por los SS que les prometía que después de 6 meses serían liberadas. A las elegidas se las bañaba y vestía con ropa de calle, para dar más normalidad y se las alimentaba para que estuvieran más saludables. Por supuesto, ninguna de ellas podía ser judía.

El funcionamiento del prostíbulo estaba perfectamente organizado. Los reclusos que ganaban un vale para entrar en el barracón, pagaban al oficial de las SS y antes de entrar, pasaban una revisión médica. Posteriormente entraban en un sorteo para establecer el orden en el que pasarían a las habitaciones. Cada 15 o 20 minutos se hacía sonar una campana para que salieran. Todas las habitaciones tenían una mirilla por donde los guardias podían ver lo que sucedía dentro. Tambien se llevaba un registro de cada usuario.

Frau W., una de esas mujeres, cuenta:
Nos dijeron que estábamos en el prostíbulo, que éramos afortunadas. Que volveríamos a comer bien y tener suficiente agua. Si nos comportábamos y cumplíamos nuestro deber, no nos pasaría nada.
Frau W. recibía hasta 5 hombres cada hora. Mientras los guardias que las vigilaban lo veían todo y se reían de ellas. Algo que para Frau W. era tremendamente doloroso. Aunque para su suerte muchos de los hombres que la visitaban tan solo querían conversar, tener compañía.

Esclavas sexuales en los campos de concentración nazis
Esta mujeres solían ser envidiadas por otras internas, debido a que tenían mejor comida y un mejor trato por parte de los guardias. Pero no era tan fácil. Los abusos a los que fueron sometidas la internas eran extremos. Eran sometidas a una esterilización y si quedaban embarazadas se la obligaba a abortar.
Sin cumplir la promesa que se les había hecho eran devueltas a Ravensbrück, totalmente deshechas, con su cuerpo roto y una mirada sin vida. Sin esperanza.

Acabada la guerra, todas estas mujeres fueron olvidadas al no ser consideradas como prisioneras sometidas a trabajos forzados, ya que algunas de ellas se dedicaban anteriormente a la prostitución o que lo hacían "voluntariamente". Muy pocas atrevieron a contar su terrible y traumática experiencia, la mayoría ha optado por el silencio, como sucedió con las mujeres de confort coreanas o chinas, sometidas a abusos por los soldados del ejército japonés. Tampoco los museos de los antiguos campos han dedicado atención a lo que sucedía en los Sonderbaracke.

Para saber más:
Das KZ Bordel (el burdel del campo de concentración), de Robert Sommer (en alemán)
Auschwitz: los nazis y la solución final, de Laurence Rees
El Ciudadano
Cultura Colectiva
Pikara Magazine
La Gaceta
El trabajo nos hace libres
ABC

10 comentarios:

  1. Historia totalmente incomprobable , el autor no pudo haberlo publicado en alemania,los soldados no tenían permitido tener relaciones con prisioneros y en eso eran estrictos , una leyenda más para llenar vacíos de información sobre este tema

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Que no se puede comprobar? Entra en las fuentes que menciono y lo podrás comprobar. Me temo que no has leído bien. En ningún sitio digo que los burdeles estuvieran reservados a los soldados.

      Eliminar
    2. Tampoco se a que te refieres con que el autor no hubiera podido publicarlo en Alemania.

      Eliminar
  2. Kurt, si lees bien, en ninguna parte dice que los soldados tenían relaciones, sino los prisioneros que estaban destinado a la producción de armamento, para incentivarlos. Muy aparte agradece por la información que nos brindan, ya queda en tí investigar si es verdad o no.

    ResponderEliminar
  3. Que se puede decir,si está todo claro es muy fuerte este,testimonio,

    ResponderEliminar
  4. Los alemanes fueron los dueños de la vida de todos los prisioneros, el hicieron con ellos, los que les dio la gana. Al que se enfermaba los mandaron al campo de exterminio. Alemania los preparó al soldado, en todos sus niveles, para no tener ningún tipo de remordimiento. Los millones de muertos europeos y americanos a manos alemanes lo dicen todo. Ahora resurgen, queriendo distorsionar a favor de ellos, y queriendo quedar como víctimas

    ResponderEliminar
  5. Tener el triángulo negro estigmatizó durante y después, cuando no les quedó otra que guardar silencio al ser tratadas como "Improbables". Exterminaron, torturaron, sometieron, pero es «improbable» que organizaran un prostíbulo. Parece que solo fuese posible en "Pantaleón y las visitadoras" es decir en la ficción y no en la vida real. Me refiero a lo del sorteo, en la novela de Vargas llosa las mujeres trabajaban voluntariamente, no eran prisioneras. Paree que solo así es creíble cuando la mujeres prisioneras son "voluntarias"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rosa por tu comentario.
      Esas "voluntarias" procedían de otros campos en los que eran prisioneras y accedían a ir a los prostíbulos con falsas promesas de una pronta liberación.

      Eliminar