domingo, 8 de octubre de 2023

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial

Seis meses después de acabar la Guerra Civil en España estalla la guerra en Europa: Hitler ha invadido Polonia. El dictador español,  Francisco Franco, había recibido ayuda de Alemania e Italia para acabar con la II República Española. España podía ser neutral como en la Gran Guerra o apoyar a sus benefactores.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Al igual que en la Primera Guerra Mundial, Franco decidió que España se mantuviera neutral ya que el país se encontraba destruido y sin capacidad para entrar en la guerra. Esta postura duró hasta que el dictador italiano, Benito Mussolini, decidió entrar en la guerra en junio de 1940. España pasó de la neutralidad a la no beligerancia. La afinidad con el régimen nazi hizo que los miles de españoles republicanos exiliados y confinados en campos de concentración nazis fueran abandonados por Franco al perder la nacionalidad española y convertirse en apátridas: más de 5.500 murieron en esos campos. Durante toda la dictadura los campos de concentración y exterminio, por la censura, permanecieron ocultos para los españoles. 

A pesar del estatus de no beligerante, Franco realmente quería entrar en la guerra (aunque durante décadas el régimen sostuvo lo contrario) y esto llevó a la reunión con el líder nazi Adolf Hitler en la estación de ferrocarril de Hendaya el 23 de octubre de 1940, pero la entrevista no tuvo un buen final aunque se firmó un protocolo secreto en el que se indicaba que España acabaría entrando en la guerra, aunque dejaba en suspenso cuando se haría efectivo. 

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
La guerra iba avanzando y el gobierno español iba cambiando de postura ante el conflicto, pero en una posición ambigua, siempre que fuera beneficiosa. Cuando parecía que el III Reich sería el vencedor de la guerra, Franco envió la División Azul para luchar en la Unión Soviética y dio cobijo a los submarinos alemanes en puertos españoles. Dejó prácticamente todo el control de la prensa a los alemanes con lo que se censuró cualquier noticia que informara de las derrotas alemanas y permitió que la Gestapo el Abwehr se movieran libremente por todo el territorio español. La capital se convirtió en un pequeño Berlín lleno de espías de ambos bandos.

Tras el comienzo de la Operación Barbarroja, cuando parecía clara la victoria germana, Franco se adhirió al Pacto Anti-Komintern. Pero cuando la guerra cambió para los alemanes en el Norte de África y Stalingrado, Franco decidió volver a cambiar su postura y política exterior cambiando, otra vez, a la neutralidad. Mientras que la primera neutralidad fue germanófila esta ultima se decantaba por los Aliados, que iban ganando. Mientras iba cambiando su posición seguía manteniendo negocios con ambos bandos comerciando con el Wolframio (Tungsteno) vital para endurecer el acero.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Con la definitiva derrota de Alemania, en el verano de 1945, Franco volvió a cambiar su política y para tratar de crear blanquear su imagen ante la opinión pública internacional cambió el gobierno quitando a todos los ministros pertenecientes a Falange Española, de inspiración fascista, y puso en su lugar a miembros de la CEDA algo más apartados del fascismo pero más católico y conservador, aunque con destacados miembros germanófilos con lo que el régimen de Franco no se apartó del todo de sus amigos alemanes dando cobijo a varios criminales nazis como Otto Skorzeny o León Degrelle y colaborando en sus rutas de escape


Para saber más:
España y la Segunda Guerra Mundial Varios autores
National Geographic
Wikipedia
El Confidencial
UCM
Revista Ayer                                                                                                                  

domingo, 24 de septiembre de 2023

La primera acción de la Segunda Guerra Mundial

La Operación Dirschau realizada durante la invasión de Polonia, fue vital para las tropas de la Wehrmacht y para la eficacia de su "Guerra Relámpago" (Blitzkrieg).

La primera acción de la Segunda Guerra Mundial
Dentro de la directiva nº 1 de Hitler, emitida el 31 de agosto y que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial en Europa, esta acción estaba destinada a asegurar el tránsito de los convoyes ferroviarios que surtían de pertrechos al ejercito alemán y que discurrían por la población polaca de Tczew (Dirschau en alemán) que disponía de un puente sobre el río Vístula. Este, construido en el siglo XIX, con sus 837 metros era un enclave estratégico debido al paso de la principal línea de ferrocarril que unía Alemania con la Unión Soviética.

Los polacos sabían lo importante que era para los alemanes, así que antes de que comenzara la invasión, tomaron medidas para evitar que el puente cayera en manos enemigas. Se colocaron portones y esclusas y tomaron posiciones para defender el puente. Mientras, los zapadores del 2º batallón de tiradores polacos colocaron multitud de cargas explosivas para volarlo en caso de que fuera indefendible.

La primera acción de la Segunda Guerra Mundial
Días antes, los alemanes supieron del plan polaco y descubrieron el emplazamiento de los detonadores que se encontraba en una magnifica posición que hacía casi imposible su neutralización. Por ello, se urdió un complicadísimo plan que debía llevar a cabo la Luftwaffe: tendrían que hacer un ataque de precisión que inutilizara los cables pero que no dañara el puente.

Pasadas las 4 y media de la madrugada del día 1 de septiembre, doce Junkers Ju-87 Stuka llegan a Tczew y atacan el puente. La primera bomba cayó varios minutos antes del inicio oficial de la guerra, que fue a las 04:45, cuando los cañones del buque Schleswig-Holstein bombardearon Westerplatte. Los Stukas logran cortar los cables además de dañar la estación de tren, la parte oeste del puente y el acuartelamiento del 2º batallón de fusileros del ejército polaco. 

La primera acción de la Segunda Guerra Mundial
A continuación las tropas terrestres avanzaron por la línea del ferrocarril camuflándose como un trasporte de ganado, al que le seguía otro blindado, pero los ferroviarios polacos los descubrieron y desviaron el tren hacia una vía muerta. Esto dio tiempo a que los zapadores repararan el cableado y pasados unos minutos de las 6, detonaron las cargas volando dos pilares del puente por los aires. Esto solo logró retasar el avance y la ciudad cayó al final del día. Los alemanes tomaron represalias fusilando a los ferroviarios y a sus familias.

Para el 15 de octubre, las tropas alemanas habían acabado un puente temporal de vía única y un año después un nuevo puente de doble vía ya estaba en funcionamiento. Ese mismo puente lo destruyeron los alemanes la noche del 8 de marzo de 1945 en su retirada ante el avance soviético.

Para saber más:
Codenames
FDRA
Foro SGM
Odkrywca
Critical Past
The Avalon Project

domingo, 10 de septiembre de 2023

Los españoles de Bir Hakeim

Una historia poco conocida sobre la intervención de españoles en la Segunda Guerra Mundial es la del millar de españoles que lucharon en la batalla de Bir Hakeim, al mando del general francés Pierre Koenig.

Los españoles de Bir Hakeim
Koenig estaba al mando de unos 3.700 hombres que formaban la 1ª Brigada francesa libre. En mayo de 1942, estos hombres se propusieron frenar el avance del cuerpo expedicionario italiano y el Afrika Korps, en el desierto de Libia, en su avance hacia Egipto. Para ello se atrincheraron en el oasis de Bir Hakeim, donde antes había existido un fortín otomano, donde resistieron durante dos semanas

Entre los hombres de Koenig se encontraba la 13ª Media Brigada de la Legión Extranjera que estaba integrada por algo más de 900 republicanos españoles que huyeron de los campos de concentración franceses en los que fueron internados tras la guerra civil española. Entre ellos había veteranos que habían luchado en Siria, Eritrea y Noruega. Para el general francés Émile Béthouart eran unos “alborotadores, difíciles de mandar, pero de una valentía extraordinaria”. Al frente de esta tropa se encontraba el teniente coronel, de origen ruso, Dimitri Amilakvari. Como segundo estaba el alférez Syvatowski, también ruso y nieto de Dostoievski.

Los españoles de Bir Hakeim
Las tropas de Bir hakeim, que tomaron posiciones semienterradas en las arenas del desierto, disponían de 63 tanquetas Bren-Carrier, 24 cañones de diferentes calibres, que en su mayoría manejaban los españoles. A estas piezas de artillerías había que sumar más de 70 ametralladoras y fusiles ametralladores, 44 morteros y 26 cañones y ametralladoras  antiaéreas. Con estas armas debían detener a las divisiones Ariete, Brescia y Pavia del ejército italiano y a las alemanas 15ª, 21ª y 90ª ligera.

El 26 de mayo Las divisiones del Eje atacaron con una punta de lanza de medio centenar de tanques mientras la aviación apoyaba el avance. Durante dos semanas resistieron hasta agotar la munición al grito: “¡Como en Madrid, camaradas!”. A pesar de la desesperada defensa, Bir Hakeim cayó finalmente el 11 de junio. Una tercera fueron bajas durante la batalla y del poco más de un millar de los que pudieron huir en la noche, antes de perder la posición, unos quinientos lograron llegar a duras penas al campamento de Ismailia. Entre ellos un destacado número de españoles. El resto murieron o cayeron prisioneros. Adolf Hitler dio la orden de ejecutar a los prisioneros franceses, pero Rommel se negó. De hecho, valoró muy positivamente la resistencia francesa. Al ver que los prisioneros morían de sed, ordenó que se les distribuyera la misma ración de agua que a sus soldados. El barco en el que fueron trasladados los prisioneros desde Bizerta a los campos de prisioneros en Italia, fue torpedeado y murieron todos. Casi 200 eran españoles.  

Los españoles de Bir Hakeim
La desesperada defensa en Bir Hakeim supuso un alivio para las tropas británicas, que pudieron reorganizarse y alcanzar la victoria en la batalla de El Alamein. Para Churchill “retrasar en quince días la ofensiva de Rommel, los franceses libres de Bir Hakeim han contribuido a salvaguardar la suerte de Egipto y del Canal de Suez”.

Los exiliados españoles destacaron por su coraje y muchos dejaron su vida en  Bir Hakeim. 

En el cementerio francés se pueden ver un buen número de sencillas cruces con nombres y apellidos españoles como Ruiz, García, Muñoz o Castaño.

A pesar de olvidar la participación española en esta batalla, en París se recuerda con un puente sobre el Sena y una estación de metro (muy próxima a la Torre Eiffel) en la que hay varios murales que cuentan esta gesta del ejército francés.

Para saber más:
Republicanos Españoles en la Segunda Guerra Mundial, de Eduardo Pons Prades
Web Archive
Foro Segunda Guerra Mundial
Farac
Davis López Cabia
Global Strategy