jueves, 18 de octubre de 2012

El discurso del día de la infamia

A las seis y cuarto, del 8 de diciembre de 1941, el Presidente Roosevelt salió de la Casa Blanca para dirigirse al Congreso y a las seis y media entró en el salón de sesiones, donde fue recibido con una ovación ensordecedora. El Presidente dio lectura, inmediatamente al mensaje de declaración de guerra contra el Japón:


Ayer, 7 de diciembre de 1941, una fecha que vivirá en la infamia, los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por fuerzas navales y aéreas del Imperio Japonés.

Los Estados Unidos se encontraban en paz con esa nación y, bajo solicitud de Japón, se encontraban todavía en negociaciones con el gobierno y su emperador con vistas al mantenimiento de la paz en el Pacífico.

De hecho, una hora después de que los escuadrones aéreos japoneses hubiesen comenzado el bombardeo de Oahu, el Embajador Japonés en los Estados Unidos y sus colegas entregaron al Secretario de Estado una respuesta formal a un reciente mensaje norteamericano. Aunque esta respuesta sostenía que parecía inútil continuar las negociaciones diplomáticas existentes, no contenía ninguna amenaza o insinuación de guerra o ataque armado.

Debe tenerse en cuenta que la distancia de Hawai a Japón hace que resulte obvio que el ataque ha sido planeado con deliberación hace muchos días e incluso semanas. Durante ese tiempo, el Gobierno Japonés ha tratado deliberadamente de engañar a los Estados Unidos con falsas declaraciones y expresiones de esperanza para continuar en paz.

El ataque de ayer contra las islas hawaianas ha causado grandes daños a las fuerzas navales y militares norteamericanas. Se han perdido muchas vidas norteamericanas. Además, se ha informado de buques norteamericanos que han resultado torpedeados en alta mar entre San Francisco y Honolulu.


Ayer, el Gobierno Japonés también lanzó un ataque contra Malaya.
Anoche, las fuerzas japonesas atacaron Hong Kong.
Anoche, las fuerzas japonesas atacaron Guam.
Anoche, las fuerzas japonesas atacaron las Islas Filipinas.
Anoche, los japoneses atacaron la Isla Wake.
Esta mañana, los japoneses han atacado las Islas Midway.

Japón, en consecuencia, ha desatado una ofensiva por sorpresa a lo largo y ancho de todo el área del Pacífico. Los hechos de ayer hablan por sí mismas. El pueblo de los Estados Unidos ya se ha formado su opinión y entiende bien las implicaciones a la propia vida y seguridad de nuestra nación.

Como comandante en jefe del Ejército y de la Marina, he ordenado que se adopten todas las medidas para nuestra defensa.

Siempre recordaremos el carácter del ataque que se ha lanzado contra nosotros.

Sin importar cuánto tiempo podamos tardar en superar esta invasión premeditada, el pueblo norteamericano con su justificado potencial se abrirá paso hasta la victoria absoluta.

Creo que interpreta la voluntad del Congreso y del pueblo cuando sostengo que no sólo nos defenderemos al máximo, sino que también nos aseguraremos de que esta forma de traición no nos vuelva a poner en peligro jamás.

Las hostilidades existen. No existe ningún asomo de duda ante el hecho de que nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestros intereses se encuentran en grave peligro. Con confianza en nuestras fuerzas armadas – con la inquebrantable determinación de nuestro pueblo – obtendremos el triunfo inevitable – que Dios nos ayude.

Solicito que el Congreso declare que desde el ataque ruin no provocado por parte del Japón del 7 de diciembre, existe el estado de guerra entre los Estados Unidos y el Imperio Japonés.


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