viernes, 18 de diciembre de 2015

Hitler y la neutralidad Suiza

Suiza es el país neutral más antiguo del mundo, su neutralidad data de 1815. Desde entonces no ha intervenido en ninguno de los conflictos que han tenido lugar en Europa, incluyendo las dos guerras mundiales a pesar de encontrarse en el corazón del continente ya que tiene fronteras al norte con Alemania, al oeste con Francia, al sur con Italia y al este con Austria y Liechtenstein. Durante la Segunda Guerra Mundial se encontró totalmente rodeada de países del Eje u ocupados por este.
Si suiza suponía una de las joyas del capitalismo mundial debido a su sistema bancario y si en los años 30 Alemania perseguía las fortunas judías en el país helvético, resulta interesante saber porque Hitler no llegó a invadir Suiza.



En febrero de 1937 Adolf Hitler, prometió al canciller suizo Edmund Schulthess que "respetaría la inviolabilidad y neutralidad de Suiza". Cuando estalló la guerra volvió a asegurarle que "Suiza no tendría nada que temer". En 1940, cuando la guerra era claramente favorable a Alemania, tras la caída de Francia Hitler se replanteó la neutralidad Suiza. Se desarrolló un plan de invasión llamado "Operación Tannenbaum" en un momento en el que suiza estaba totalmente rodeada. El plan consistía básicamente en que 21 divisiones de la Wehrmacht realizarían un ataque simultáneo desde el oeste y desde el sur del país que esperaban provocase el pánico entre la población. Para Hitler "los Suizos son enemigos mortales de la nueva Alemania (...)" y que sus tropas son "soldados de juguete".


A pesar de las promesas de Hitler los suizos establecieron defensas especialmente por el sur, entre San Mauricio y el paso de San Gotardo. El norte, más montañoso, era mucho mejor defendible y casi impenetrable y preparó varias divisiones en una sistema defensivo que comenzó a construirse en el siglo XIX y que sería una red de búnkers y defensas que rodearían prácticamente todo el país conocido como "Linea Limmat". Incluso en 1940 el gobierno llegó a pedir el apoyo de la RAF británica. Pero finalmente la "Operación Tannenbaun" nunca llegó a realizarse debido a una operación más ambiciosa. La "Operación Barbarroja".

Suiza consiguió permanecer independiente a través de concesiones económicas e industriales a Alemania, como el envío de material óptico y diverso armamento que supuso 373 millones de francos suizos en 1943, a la vez que mantenía relaciones comerciales con los aliados aunque no llegaron la exportaciones a los 20 millones. Jugando a dos barajas. Lo que muestra claramente la importancia de Suiza en el mantenimiento de la guerra por parte de Alemania.


Alemania también necesitaba un banco en el que tener seguro su oro (y el que robó a los judíos y en cada uno de los países ocupados). En palabras de Walker Funk, ministro económico del III Reich, El Banco de Pagos Internacionales en Basilea "debe ser especialmente protegido y resguardado". Es muy recomendable leer "El oro del III Reich. Vaticano, nazis, judíos"; de Alvaro Baeza y "El oro nazi"; de Jean Ziegler en el cual cuenta el papel de los banqueros suizos en la retención ilegal de las cuentas inactivas de los judíos víctimas del Holocausto. También Suiza fue un nido de espías tanto del Eje como de los Aliados y sirvió de puente entre ambos hacia el fin de la guerra o incluso para el intercambio de prisioneros así como vía de escape de cientos de judíos.

Así que, a pesar de que para Hitler Suiza fuera "esa espinilla de Europa" y que "posee el sistema político y la gente más desagradable y miserable. Los Suizos son enemigos mortales de la nueva Alemania (...)" Al Führer le interesaba su aparente neutralidad. A pesar de que hubiera tenido planes para invadirla.

Para saber más:
Swiss Info
RT
Foro Segunda Guerra Mundial
El Oro Nazi, de Jean Zegler
El oro del III Reich. Vaticano, nazis, judíos, de Alvaro Baeza 

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