miércoles, 13 de julio de 2016

La invasión Aliada de las Islas Canarias

Durante la Segunda Guerra Mundial, España se consideraba "neutral" o "no beligerante", pero sobre todo en los primeros años del conflicto era claramente pro-alemana así que los Aliados temían que en cualquier momento decidiera apoyar sin restricciones al Eje. El mayor temor era que España pudiera recuperar Gibraltar, cerrado así el paso por el estrecho con lo que los Aliados habrían perdido el control del Mediterráneo. Por este motivo se decidió elaborar los planes de la Operación Pilgrim. La invasión de las Islas Canarias.

invasión Islas Canarias
En junio de 1941, los planes estaban casi acabados y se creó la Fuerza de Invasión 110, formada por 25000 soldados británicos al mando del general Robert Sturges. Durante los meses siguientes la fuerza debía mantenerse en alerta y disponible para ejecutar el plan a la espera de la orden de Churchill.

La operación Pilgrim fijaba como objetivo principal la isla de Gran Canaria, en especial la ciudad de Las Palmas, el desembarco principal se realizaría en la bahía de Gando para tomar su refinería de petróleo y el aeródromo cercano para incomunicar la isla. El plan incluía al infante Don Juan de Borbón y Battenberg, como gobernador del archipiélago.
Las Islas Canarias ya eran un punto estratégico desde mucho tiempo atrás, ya que era un importante paso de navíos hacia América desde el viaje de colon en 1492, los alemanes lo sabían y desde antes de que estallara el conflicto tenía varios espías repartidos por las islas. Como defensa ante una posible invasión de las islas el gobierno español decidió establecer defensas costeras, con el apoyo de Alemania. Finalizada la guerra algunas de ellas fueron abandonadas.

invasión Islas Canarias
Baterías de San Juan, en Las Palmas de Gran Canaria
La operación quedó suspendida, por varios motivos. Por un lado, en las maniobras de agosto en la base de Scalpa Flow uno de los transportes llegó a encallar y casi se hundió con todo el personal a bordo. Otro motivo fue que en diciembre, tras el bombardeo de Pearl Harbor, Estados Unidos entró en la guerra. Por último, a partir de 1942 Alemania comienza a perder posiciones, lo que provocó cierto distanciamiento de España respecto a Alemania.

Algunos historiadores opinan que si se hubiese llevado a cabo la Operación Pilgrim se habría alargado el fin del conflicto un año más, debido a que si España hubiera entrado en la guerra, posiblemente Portugal también lo habría hecho, y que los Aliados habrían tenido que movilizar a una gran cantidad hombres. Lo que si que es seguro es que la Operación Pilgrim habría cambiado el futuro de España, algo que habrían deseado los miles de republicanos españoles que tuvieron que abandonar España tras la Guerra Civil y que podría haber provocado una nueva guerra civil como sucedió con Grecia al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Para saber más:
El Iberico
Historia General
Armada - Ministerio de Defensa
Memoria Digital de Canarias
La Opinión de Tenerife

domingo, 10 de julio de 2016

La Segunda Guerra Mundial año a año: Posguerra

Antecedentes - 1939 - 1940 - 1941 - 1942 - 1943 - 1944 - 1945 - Posguerra 

La Segunda Guerra Mundial ha durado 6 años y un día, desde el 1 de septiembre de 1939 hasta el 2 de septiembre de 1945 y ha dejado cerca de 60.000.000 millones de victimas y naciones totalmente devastadas. Alemania, la gran perdedora de la guerra será repartida entre los aliados. Japón a pesar de haber perdido la guerra apenas sufre las duras sanciones que sufre Alemania. 
Ahora que ha finalizado, comienza la reconstrucción y la dura posguerra.

Posguerra: 1945 - ...

Al finalizar el conflicto, millones de soldados son desmovilizados y comienzan a volver a sus casas. Muchos se encontraron a la vuelta que todo había cambiado, que su casa había desaparecido o que toda su familia había muerto. Para la mayoría la readaptación fue muy dura.
Tras la Gran Guerra, a los soldados se les prometió un recibimiento como héroes, pero al volver se encontraron con el desempleo. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos intentan no caer en el mismo error pero el regreso de millones de hombres, y mujeres, a la vida civil era una tarea ardua y costosa para muchos países que estaban en la ruina.


La Segunda Guerra Mundial se caracteriza por que la mayoría de los muertos son civiles, fundamentalmente por los bombardeos sobre las ciudades. Los edificios públicos, las fábricas y las redes de transporte estaban muy dañadas y había una gran falta de alimentos, combustible y agua potable. La población sufría hambre y se veía obligada a vivir donde podía. Por ejemplo, en Berlín, debido a la falta de hombres era habitual ver a las mujeres realizar las labores de desescombro. Tras 10 años de inversión extranjera, fomentada por el Plan Marshall, y una eficaz planificación urbanística, Alemania fue una de las primera naciones en recuperarse. Al contrario que los aliados, no tuvo que devolver prestamos militares, pero si reparaciones de guerra.


Tras la guerra los Estados Unidos se había convertido en el país más rico y poderoso del mundo. La guerra apenas había afectado al territorio estadounidense. La fábricas continuaron la producción y no hubo racionamiento de alimentos, lo que elevó el nivel de vida de los norteamericanos. Los sueldos llegaron a aumentar hasta un 70%. Sin embargo en el Reino Unido, la restricción de alimentos se incrementó y necesitaba reconstruir sus ciudades bombardeadas. En Alemania tambien continuó el racionamiento y hasta los años 50 no se levantó la restricción de productos como el chocolate o el azúcar. Además la población fue sometida a una exhaustiva desnazificación.


domingo, 3 de julio de 2016

¡Guau, que pedazo de pepinazo!

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 horas y 17 segundos, el bombardero "Enola Gay", lanza una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. La tripulación, compuesta por 12 hombres está al mando del capitán Paul W. Tibbets y su segundo, Robert Lewis. Solo Tibbets sabía el contenido de la misión. Los demás sólo intuyeron que se trata de una misión muy especial.

HiroshimaAl poco de despegar de la base de la isla de Tinian, en las Marianas, el comandante conecta el piloto automático y sólo entonces informa a la tripulación del contenido de la misión. Era imprescindible que se mantuviera en secreto y en el caso de que resultaran abatidos, para no caer en manos de los japoneses, deben tragarse unas cápsulas de cianuro que Tibbets distribuye entre sus hombres. Él será el último en tomarla, ha de supervisar que todos lo hagan y si alguien se negara, tiene ordenes estrictas de dispararlo.

Cuando llegan a su destino, lanzan la bomba, mientras el avión da un brusco respingo al soltar los 4.500kg de la bomba. Tibbets gira rápidamente al aparato hacia la derecha.

Pasados 35 segundos Tibbets pregunta al artillero de cola Bob Caron:
-¿Nada Todavía?
-No, señor.

El teniente Jepsen, encargado de la caja de control de los circuitos de la bomba, había empezado a contar por su cuenta; 40, 41, 42... Dejó de contar y pensó que  la bomba había fallado. En ese preciso instante, todo se convirtió en un violento fulgor y la tremenda explosión que le sigue deja a todos anonadados. Una versión cuenta que el copiloto Robert Lewis exclama:
¡Dios mío, Qué hicimos!
Aunque tiempo después confesó que dijo algo menos socialmente correcto:
¡Guau, que pedazo de pepinazo!
Tras la exclamación comenzó a apuntar en el cuaderno de la misión los efectos que percibía, como la luz cegadora, el enorme hongo atómico que se elevaba, así como las bruscas sacudidas a las que eran sometidos debido a la onda expansiva.

Hiroshima
También durante años se extendió la leyenda de que Tibbets o, al menos, alguno de los miembros de su tripulación, enloqueció ante la magnitud de la matanza cometida, por lo que entró anónimamente en un convento, que algunos llegaron a situar en España. Nada mas lejos de la realidad. No se conoce que ninguno de los 12 tripulantes del Enola Gay se arrepintiese nunca de lo que habían hecho. Posiblemente, todo se deba a una confusión ya que algún miembro de los aviones meteorológicos y de observación que les acompañaban tuvo serios trastornos de comportamiento tras la Segunda Guerra Mundial.

Para saber más:
Hiroshima Holocausto Inútil, de Fletcher Knabel y Charles Bailey II.
La Tercera
El Mundo
Diagonal