jueves, 13 de mayo de 2021

Lectura recomendada: El Final de Hitler. Muerte en el Führerbunker

El búnker de la Cancillería fue la última guarida de Hitler.

Los últimos días del III Reich, fueron durísimos para Alemania, y en el interior del Führerbunker se pasaba por muchos estados de ánimo. Se pasaba de la mayor de las tristezas a momentos de total apatía, mientras que en otros momentos se despertaba una gran euforia, como cuando murió el presidente de los EE.UU., Franklin D. Roosevelt.

El Final de Hitler. Muerte en el Führerbunker
El búnker era claustrofóbico, como describe José Antonio Márquez Periano en las primeras líneas de su libro "El Final de Hitler. Muerte en el Führerbunker": "Una pequeña sala cerrada de 3x4 metros, doce metros cuadrados. Un sofá de 2 plazas, una pequeña mesa, dos pequeñas sillas para las visitas y una alfombra. Eso es todo."

En el libro aparecen descritos con mucho detalle y diversos documentos y fotografías como eran la Cancillería del Reich, el primer búnker de Hitler, el Vorbunker, y el búnker en el que Hitler pasó sus últimos días y donde se suicidó, el Führerbunker.

A esta información se suma, a modo de contexto, una descripción del desarrollo de la batalla por Berlín, la capital del Reich.

Pero lo más interesante de "El Final de Hitler. Muerte en el Führerbunker" es como da respuesta a quienes eran y cuál fue el destino de los que vivieron o pasaron por el último refugio de Hitler. 

El 30 de abril de 1945, Hitler y su reciente esposa Eva se suicidaron. El Ejército Rojo estaba a sólo unos cientos de metros de su último refugio. Este tema que que incluso hoy sigue rodeado de misterio, intriga y conspiración, no podía faltar y el libro da respuesta al enigma de la muerte del Führer

"El Final de Hitler. Muerte en el Führerbunker", es un interesante libro que pone ambiente a los últimos días de Hitler y de la vida en el búnker de la Cancillería. Además trae contenidos interesantes como fotos, documentos o una entrevista a Rochus Misch, el último superviviente conocido del Führerbunker.

José Antonio Márquez Periano, es un madrileño desde 1978, licenciado en Filología Clásica e Historia que actualmente vive en la bella ciudad de Praga, una ciudad por la que siento predilección. Al igual que yo, es un apasionado a la Segunda Guerra Mundial.

José A. es divulgador militar desde hace más de una década y ha colaborado y escrito multitud de libros de muy diversa temática. Entre sus muchos libros están "Caballeros de la Cruz de Hierro"  su primer ensayo histórico sobre la Segunda Guerra Mundial, que ya cuenta con una 5ª edición. Su segundo trabajo, "Diamantes de la Cruz de Hierro" ya va por su 3ª edición. "Caballeros de la Medalla del Honor" fue su primera obra de la 2ª Guerra Mundial escrita en solitario. 

"Memorias de un Piloto", su nuevo libro, esta coescrito junto al protagonista, el coronel Joseph A. Peterburs, veterano de  tres guerras. Luchó en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y en Vietnam y el único soldado estadounidense que, además de derribar un Me 262, participó como soldado de infantería en un regimiento blindado soviético en la Segunda Guerra Mundial durante la batalla de Berlín. Lo podéis conseguir en edición limitada en tapa dura a 55 euros.

Para adquirir cualquiera de sus obras lo podéis hacer a través de Amazon o contactar directamente con José Antonio a través de correo electrónico (Megara_ediciones@yahoo.es), en un mensaje de Twitter (@Heroesdeguerra) o por Facebook.  

Escucha la interesante charla con José Antonio Márquez Periano en el podcast LA TRINCHERA en iVoox.

domingo, 9 de mayo de 2021

La máquina Enigma vencida por las matemáticas

En el año 1943, La guerra submarina, que hasta ese momento había cosechado importantes éxitos a la Kriegsmarine, había dado un vuelco y se había vuelto contra Alemania. Los U-Boote estaban siendo expulsados del Atlántico. Sin embargo, el Almirante Karl Dönitz pensó que sus comunicaciones, basadas en la máquina Enigma, eran inquebrantables, lo que le llevo a deducir que la ventaja que tenían los aliados era debido a los nuevos sistemas de detección. No obstante, las Enigma utilizadas por la Kriegsmarine llegaron a ser mucho más seguras que las que usaba el restos del ejército alemán, pues llegaron a usar máquinas de cuatro cilindros de engranajes para codificar, en lugar de tres.

Enigma vencida por la matemáticasInventadas por el ingeniero eléctrico e inventor alemán Arthur Scherbius en 1918, las máquinas Enigma eran un auténtico y complejo prodigio electromecánico y matemático, pero sus códigos no eran indescifrables.

El estado alemán encargó en 1925 la fabricación en serie de Enigma para 
el Reichswehr (Fuerzas Armadas). El arma que primero la uso fue la Marina y en 1929 el Ejército. Además de las fuerzas armadas la máquina fue usada por casi todos los estamentos gubernamentales. En ese momento Alemania tenía el sistema de comunicaciones más seguro.

Los cilindros de engranajes de la Enigma eran el corazón de la máquina. Los cilindros estaban formados por una serie de engranajes que codificaban cada letra introducida en el teclado. Cada engranaje tenían dos series de 26 contactos unidos entre sí mediante cables, con hasta 5 combinaciones diferentes. De este modo cada giro que hacia el engranaje alterara la letra y hace girar al siguiente engranaje. La pieza final del cilindro, llamada rueda de repetición, impedía que la letra que salía codificada coincidiese con la introducida. Precisamente esta medida de seguridad fue lo que hizo más fácil el trabajo a los criptógrafos de Bletchley Park, en donde llegaron a trabajar 10.000 personas.

Enigma vencida por la matemáticas
El funcionamiento de la máquina consistía en primer lugar en conectar el cableado en una posición predeterminada. Cuando se tecleaba la letra esta iba directamente a los cables donde ya cambiaba por otra. Esta letra a su vez pasaba a los cilindros, donde cada engranaje la recibía como una letra distinta y la reenviaba cambiada. De este modo cada cilindro de engranajes dos veces a la ida y a la vuelta, más la codificación que realizaba la rueda de repetición, la maquina básica de 3 cilindros daba 10.000.000.000.000.000 de combinaciones. Solo los cilindros conseguían 26 x 26 x 26 = 17.576 combinaciones de alfabetos, que en la de 4 rotores alcanzaban las 456.976. Y esto contando solo con los rotores. El aumento es exponencial al cambiar de forma periódica la configuración inicial de la máquina. Por ejemplo, una  configuración podría ser con el primer rotor en la marca 7, el segundo en la 4 y el n°3 en la 6. Como los rotores podían permutarse en la máquina, con tres rotores se podía conseguir un total extra de 105.456 posibles alfabetos. Había también un anillo para cada rotor que aumentaba el número de variaciones. 

La lucha por romper los códigos alemanes empezaron antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando los polacos supieron de su uso por parte de los alemanes. Fue el matemático y criptógrafo Marian Rejewski quien, ya en 1932, rompió los códigos de la máquina Enigma usando una versión civil, pero muy posiblemente los británicos desconocían sus capacidades. Ya comenzada la guerra, los británicos montaron un complejo secreto en Bletchley Park, donde un importante grupo de genios, principalmente matemáticos, trabajaban para descifrar los mensajes alemanes. Mientras, en Francia, y de manera independiente, polacos como Rejewski, franceses y exiliados españoles, entre los que se encontraba Antonio Camazón, trabajaban coordinados para desentrañar los códigos alemanes.
 
Primero se intentó romper los códigos mediante complejos cálculos matemáticos, ¡a mano! Después, tras un laborioso y complejo trabajo, de un grupo liderado por Alan Turing, se construyó una máquina que era capaz de simular el trabajo de hasta ochenta Enigma. La máquina se llamaba Bomba y la operación de descifrado, Ultra. Por fin los aliados consiguieron romper la Enigma. A partir de ese momento los mensajes que enviaban o recibían los U-Boote ya no eran un secreto. Más avanzada la guerra se construyó Colossus, basada en Bomba y que rompería los códigos de alto nivel codificados por las máquinas de cifrado Lorenz.

Enigma vencida por la matemáticas
El trabajo de Bomba se apoyaba en las  Enigma capturadas, junto con documentos de cifrado, en 1941 a un barco meteorológico y al submarino U-110 alemanes.
  
El descifrado de los mensajes sin una Enigma y su libro de códigos es tan complejo que el invento de Bomba o Clossus aun no ha sido superado por los modernos ordenadores. Un ordenador actual podría tardar años en repasar todas las combinaciones posibles, aunque con algunos "atajos" algorítmicos y estadística, se reduce levemente el tiempo. Pero estos "atajos" reducen la precisión del descifrado, lo que podría dar errores en los mensajes. Este es un problema, sobre todo, para establecer coordenadas de posiciones de unidades militares.

Con un software especial creado por Enigma@home y unos 100 ordenadores funcionando las 24 horas lograrían romper el código de la Enigma de cuatro rotores, más compleja, en unos cuatro días

El éxito conseguido por los criptógrafos fue tan importante, que los aliados no usaron siempre la información recibida por temor a que los alemanes descubrieran que eran "escuchados". Bletchley Park y las actividades que allí se realizaron permanecieron en secreto hasta la década de 1960. 

Debido principalmente a la ruptura de los códigos de Enigma de los 1.170 U-Boote alemanes que participaron en la Segunda Guerra Mundial, más de 780 fueron hundidos por los aliados. Esto supuso que perdieran la vida 28.542 de sus 41.300 tripulantes de sumergibles. También se estima que se acortó la guerra en unos dos años.

Para saber más:
Criptología Nazi. Los Códigos Secretos de Hitler, de José M. Sánchez 
Historia (en rumano)

domingo, 2 de mayo de 2021

El Ejército Nacional Indio, el ejército olvidado

Desde comienzos de la década de 1930, Japón comenzó su expansión por Asia, aumentando tras el ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor en 1941. Tras este ataque, el imperio del Sol Naciente tomó importantes enclaves de los aliados occidentales, como la colonia británica de Hong Kong o las Filipinas.

Ejercito Nacional IndioTras la caída de Singapur, la base militar británica más importante en el sudeste de Asia, se produjo la rendición más grande del ejército británico de la historia. Entre las tropas prisioneras se encontraba un importante número de soldados indios.

En abril de 1942, el capitán Mohan Singh, de ideas nacionalistas, fundó el Ejército Nacional Indio (ENI), o Azad Hind Fauj, con el apoyo de los japoneses. Con ese ejército quería luchar por la independencia de la India. Singh animado por el general japonés Iwaichi Fujiwara empezó a reclutar soldados entre los más de 45.000 prisioneros indios capturados durante la conquista de toda la península de Malasia. A los que se unían a la fuerza india, se les daría la libertad y se les restituirían sus derechos.

La Hindustan Field Force, primera unidad operativa formada por 2000 efectivos, estuvo operativa a finales del verano de 1942 y un grupo de unos 200 soldados entró en combate en Birmania un año después. El Grupo Bahadur, que se dedicó a operaciones encubiertas para conseguir información, realizar sabotajes en las instalaciones británicas y animar a la subversión. Algunas de estas operaciones se llevaron a cabo en la misma India.

Ejercito Nacional Indio
Las cosas no iban demasiado bien para el Ejército Nacional Indio. Acabando el año 1942, Mohan Singh ordenó su disolución, ya que sentían que estaban siendo utilizados por los japoneses y no se les daba todo lo que se les prometía. Lo más importante era entrar en la India y liberarla del colonialismo británico. Así, miles de soldados decidieron volver a ser prisioneros de los japoneses. Ante esta delicada situación intervino el político nacionalista Subhas Chandra Bose, a petición de los japoneses, lo que impidió la desmovilización. Los japoneses pidieron que se hiciera cargo del Ejército Nacional Indio y lo reclamaron de Alemania, donde estaba desde 1940 y donde consiguió el apoyo de Hitler para con la causa de la independencia de la India. Se hizo cargo definitivamente del Ejército Nacional Indio el 4 de julio de 1943.

El Ejército Nacional Indio no estaba formado solo por soldados indios, tambien había Birmanos y Malayos; y su configuración era de una División, al mando del general Mohammad Zaman Kiani, formada por los 1º, 2º, 3º y 4º regimientos de guerrilleros (Subhas, Gandhi, Azad y Nehru). El armamento estaba formado por armas capturadas a los británicos y a los propios indios. No disponían de armamento pesado. También disponía de una pequeña fuerza aérea.

Ejercito Nacional Indio
Bajo la enseña de la bandera india y un tigre de bengala, finalmente se sumó a los planes nipones para invadir la India, a primeros de 1944 y así lograr la independencia de su tierra.

La división participó en la Operación Ha-Go, con el 1º Batallón del 1º Regimiento de guerrilleros. En la operación se tomó la ciudad india de Mowdok. Más al norte, en marzo, durante la Operación U-Go, los japoneses atravesaron el río Chindwin, precedidos por los exploradores del Grupo Bahadur y los regimientos 1º, 2º, y 3º que se encargaron de la defensa de los flancos de la fuerza principal japonesa. A finales de junio, tras el fracaso de la ofensiva, los indios tuvieron que retirarse en medio de lluvias torrenciales, debiendo abandonar a multitud de moribundos, demasiado débiles para continuar.

Los machacados restos de los 1º, 2º, y 3º regimientos se unieron al 4º cerca de Mandalay para intentar detener a los británicos. Pero los británicos lograron llegar a Rangún en mayo de 1945. Mientras la 2ª División, recién formada, tomó parte en la defensa del Monte Popa, donde resultó aplastado en abril de 1945.

Ejercito Nacional Indio
En el Ejército Nacional Indio estaba el Regimiento Rani de Jhansi, una unidad formada exclusivamente por 500 mujeres, de las que 200 eran enfermeras que se encargaron, entre otras funciones del hospital de Maymo. Este fue uno de los escasos regimientos de combate femeninos de la Segunda Guerra Mundial.

Tras las continuas derrotas ante los británicos, lo que quedaba del Ejército Nacional Indio, tuvo que abandonar Rangún. Alrededor de 16.000 soldados cayeron en manos de los británicos. Los oficiales serían degradados y expulsados del ejército. Subhas Chandra Bose falleció en agosto de 1945 en accidente de aviación.

Para saber más:
David López Cabia
The Quint
Eurasia 1945
ABC
Britannica
Segunda Guerra Mundial