martes, 21 de enero de 2014

Diario, guarda mi triste historia…

Comenzaba el verano de 1941, y en una pequeña libreta marrón, Lena Mujina, una adolescente de dieciséis años comenzó la escritura de un diario y tan solo un mes después pasó de anotar las preocupaciones propias de una chica de su edad a relatar el día a día en una ciudad sitiada desde el 15 de agosto.Fue un largo asedio que duró casi 900 días.


El relato de Lena refleja con toda crudeza la situación desesperada en la que van sumiéndose la ciudad y sus habitantes, empujados a una muerte atroz por inanición y frío, transmite de modo notable los cambios que sufre la ciudad: surcada por trincheras y que, desde mediados de noviembre, queda sumergida en la oscuridad.
Yo, yo sufro, sufro igual que cientos y millones de ciudadanos soviéticos por culpa de ese (Hitler), por la fantasía delirante de ese psicópata. Ha decidido subyugar al mundo entero. Sufrimos, tenemos el estómago vacío y una gran angustia en el corazón, todo un delirio demencial. Dios santo, cuándo acabará todo esto. ¿Es que va a acabar algún día?
Hay nieve por todas partes y hace un frío atroz, todos los días hay bombardeos horribles, todos los días hay fuego de artillería.

La parte más dura del diario hace referencia a la falta de alimentos y la muerte, siempre presentes. El hambre y las bajas temperaturas aumentan a medida que avanza el primer invierno del asedio, Lena pierde a sus tres seres queridos más cercanos hasta quedarse sola.
Ayer por la mañana murió mamá. Me he quedado sola.
Qué duro es estar sola. Solo tengo diecisiete años… Dios santo, cómo me las voy a arreglar sola. 
A partir de ahí Lena se obsesiona con qué ha comido hoy y qué comerá mañana.
Tengo un hambre atroz, siento un vacío horrible en el estómago. Qué ganas tengo de comer pan, qué ganas.
Escribo con el abrigo puesto, a la luz de un cabo de vela, mordisqueo las migas de pan para prolongar el placer.
Nunca pensé que la carne de gato sería tan sabrosa, tan tierna.

También le obsesiona la evacuación, salir a toda costa de la ciudad.
Es cierto que Leningrado es una ciudad maravillosa, preciosa, y estoy muy habituada a ella, pero no puedo verla más, ni mucho menos quererla. Es la ciudad donde he tenido que sufrir tantas penas, donde he perdido todo lo que tenía, donde me quedé completamente huérfana. La ciudad donde conocí el horror de la soledad. 
Lena sólo encuentra refugio en su apreciado cuaderno.
Mi querido gran diario, mi diario. Sólo te tengo a ti, mi único consejero. A ti te confío todas mis penas, preocupaciones, inquietudes. Sólo te pido una cosa: guarda mi triste historia en tus páginas, y luego, cuando sea necesario, cuenta la historia...
Se creía que Lena Mujina había muerto durante el asedio, pues el diario se interrumpe bruscamente el el 25 de mayo de 1942. Pero en julio de 1942 fue evacuada a Gorki y, aunque juró no volver a Leningrado, regresó en otoño de 1945. Murió en Moscú en 1991.

Fuente:
Rusia Hoy
El Periódico de Cataluña
Informador
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