miércoles, 20 de septiembre de 2017

Los traumas de los soldados rescatados en Dunkerque

El director británico Cristopher Nolan ha puesto de actualidad los hechos que sucedieron en las playas de la ciudad francesa de Dunkerque, pero haciendo más hincapié en los miedos, el terror y los padecimientos de los soldados que esperaban a ser rescatados. Nolan ha podido mostrarlos gracias a los testimonios de veteranos que lo contaron casi cincuenta años después de vivirlos.

Para los soldados rescatados no fue fácil, era terrible ser bombardeado varias veces cada día, sin comida, ni agua, y sobre todo teniendo en cuenta que tras el rescate de la Operación Dynamo, aun quedaban 5 años de guerra.


El ser humanos no está preparado para salvar una situación de ese tipo. Los efectos psicológicos para muchos de los supervivientes fueron catastróficos. No se sabe con exactitud cuántos los sufrieron, ya que conocer cuantos soldados sufrieron estrés postraumático (TEPT) no era precisamente buena propaganda, teniendo en cuenta los datos de la Gran Guerra, y tan solo fue a finales de siglo cuando se comenzaron a grabar los testimonios de los supervivientes. Un gran número de ellos habían pasado más de 50 años sufriéndolo en silencio. El TEPT se caracteriza fundamentalmente por histeria aguda, depresión reactiva y pérdida de memoria funcional y del uso de sus extremidades.

Entre los rescatados estuvo Vic Viner, que antes de morir asesoró a Nolan. Viner perdió a su hermano de 25 años en Dunkerque, en el hundimiento del MV Crested Eagle. Otro rescatado fue Will Harvey, que sufrió importantes heridas en las piernas debido a la metralla de una bomba alemana mientras esperaba para embarcar, en una la larga fila como otros miles de soldados. Por el tremendo dolor que padecía, Harvey pensó que sus piernas habían sido arrancadas de cuajo. “Pierdes el juicio”, cuenta en una grabación antes de reír nerviosamente. Las heridas de metralla eran habituales entre los rescatados.

El soldado Al Tyes contó que tuvo que hacer una criba entre los rescatados, dando prioridad a los soldados frente a los civiles, mientras veía como un barco cargado de personas como si fuera ganado zarpaba y tras recorrer apenas una milla era atacado por los aviones alemanes y se hundía.


Superar situaciones como las que vivieron estos soldados no es nada fácil, teniendo además que lidiar con la incomprensión del resto de personas que no habían compartido sus adversidades. Will Harvey tuvo que abandonar el ejército, debido a las crisis nerviosas que sufría frecuentemente. Poco después de abandonar Dunkerque, se solía poner violento con las personas de alrededor. Aunque intentaba controlarse se ponía muy agresivo. Precisamente los accesos de violencia es de los síntomas principales del TEPT.  Al Tyes padeció claustrofobia debilitante y estuvo internado en un hospital psiquiátrico, incapaz de sentarse junto a otras personas durante la comida.

Algo importante que no debemos olvidar son los soldados que no consiguieron aguantar y se suicidaron en la misma playa, ni a los cerca de 40000 hombres que fueron capturados por las tropas alemanas y que terminaron en su mayoría en campos de prisioneros de Alemania y Polonia como trabajadores forzosos hasta que fueron liberados al finalizar la guerra. 

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