martes, 11 de septiembre de 2018

Los Ritchie Boys

Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial miles de alemanes y austriacos huyeron de la Alemania nacionalsocialista, tras la entrada en vigor de las Leyes de Nüremberg de 1935 que retiraba los derechos de ciudadanos a los judíos y la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) de 1938.

En los EEUU, más de 15.000 jóvenes alemanes refugiados, unos dos mil de ellos judíos, decidieron alistarse como voluntarios en el ejercito estadounidense para luchar contra Hitler.
Gracias a su perfecto conocimiento del alemán, a dos mil de ellos se les entrenó secretamente en Camp Ritchie, situado en las montañas en el estado de Maryland (de ahí su nombre).
Nadie conocía mejor la cultura y psicología de los nazis como estos emigrados alemanes.


Se les entrenó en los todos los métodos de inteligencia y contrainteligencia, así como en investigación e interrogatorios y en guerra psicológica. Sus operaciones comenzaron en 1942, encuadrados en unidades de combate, particularmente en la 82ª División Aerotransportada y el 3er Ejército de Patton, para obtener la información de primera mano interrogando a los soldados y oficiales recién capturados. Más de la mitad de los informes de inteligencia que tuvieron los aliados fueron fruto del trabajo de los Ritchie Boys.

Estos soldados peleaban en dos guerras: primero con los norteamericanos y luego su propia guerra, más personal, especialmente los judíos.


Finalizada la guerra, muchos de los Ritchie Boys permanecieron en Europa para colaborar con las autoridades aliadas en los servicios de traducción y tareas de desnazificación. En los juicios de Nüremberg jugaron un papel de gran importancia. Habiendo sido miembros de la inteligencia militar se les prohibió terminantemente hablar de su papel durante la guerra. Por su importante aporte al esfuerzo de guerra no se les rindieron homenajes ni fueron recibidos como héroes. Incluso llegaron a sufrir rechazo por ser alemanes.

Algunos de los destacados de este impresionante grupo fueron Werner Angress, quien, sin el entrenamiento adecuado, saltó en paracaídas en Normandía con la 82ª Aerotransportada el Día D; y Victor Brombert, que aportó importante información para el contraataque en la Batalla de las Ardenas. Otros fueron de los primeros en llegar a los campos de concentración alemanes.

Werner Angress
A día de hoy la importancia en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial de los Ritchie Boys es muy poco conocida. Tomaron parte en las principales batallas que se desarrollaron en el frente del Oeste, recogiendo valiosa información sobre el enemigo.

Para saber más:
Sons and Soldiers, de Bruce Henderson
Bruce Henderson
La Vanguardia
Kirkus

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