En 1940, los Estados Unidos aún se mantenían firmes en su aislacionismo frente al conflicto europeo, pero el imperio del Japón estaba mostrando su poder en el Pacífico, en el continente americano crecía la simpatía hacia los fascistas y la Unión Soviética no era una nación amiga. Si Gran Bretaña caía ante los nazis, EE.UU. estaría rodeado. La única solución posible, sin entrar en la guerra, es apoyar a Gran Bretaña con un plan de Préstamo y Arriendo.
Tras el desangramiento de la Gran Guerra los estadounidenses querían mantenerse al margen de cualquier posible guerra en Europa. Así, el Congreso aprobó en 1935 una Ley de Neutralidad a la que posteriormente se sumaron otras leyes que minimizaran cualquier implicación con las naciones en conflicto. Aunque se atenía a la ley, el presidente Roosevelt avisó de que los EE.UU. se verían amenazados por los países del Eje y cuando amenazó con romper relaciones diplomáticas, entre los estadounidenses cundió el miedo.
Cuando la guerra estalló en Europa en 1939, Roosevelt convenció al Congreso para que modificaran las leyes de neutralidad para permitir a Francia y Gran Bretaña comprar armas al por mayor a Estados Unidos. Tras la caída de Francia al año siguiente, consiguió que se enviara a Gran Bretaña toda la ayuda necesaria para la guerra contra Alemania, incluso les entregó 50 viejos destructores a cambio de ocho bases navales en Terranova, Bermudas, y las Indias Occidentales Británicas.
En el Verano de 1940 Gran Bretaña estaba casi sin dinero, de modo que, en diciembre, Roosevelt propuso establecer una relación bilateral de Préstamo y Arriendo. En marzo de 1941 quedó aprobada la Ley de Préstamo y Arriendo (Lend Lease Act). Esto permitió al presidente Roosevelt ayudar a cualquier país que se considerará vital para la defensa de EE. UU.
La mayor parte fue, por lo tanto, a Gran Bretaña y los países de la Commonwealth. Más avanzada la guerra se extendió, también a China y la Unión Soviética cuando habían sido atacados por Japón y Alemania respectivamente. De este modo se aportaron 50.000 millones de dólares de ayuda, en material. 31,4 mil millones fueron a Gran Bretaña, 11,3 mil millones a la Unión Soviética, 1,6 mil millones a China y finalmente 3,2 mil millones de dólares a Francia. Las tropas norteamericanas en el extranjero, como los famosos Tigres Voladores, recibieron a su vez 8.000 millones más como ayuda de las naciones que las acogían.
Para saber más:
Wikipedia
History
Our Documents
National Archives
U.S. Departmento of State
FDR Library
miércoles, 15 de marzo de 2017
miércoles, 8 de marzo de 2017
La espía que utilizaba el dormitorio como Bond utiliza una Beretta
La historia del espionaje está llena de historias apasionantes, pero la de Betty Pack, alias "Cynthia", es probablemente la más desconocida, a pesar de ser, probablemente, la espía más importante de la Segunda Guerra Mundial. Sin ella y su tremendo poder de seducción, seguro que el resultado del conflicto hubiese sido muy diferente.
Nacida en Minneapolis en 1910, como Amy Elizabeth, comenzó a destacar en la visa social de Washington por sus habilidades sociales y su promiscuidad. Debido a su promiscuidad, con tan solo 19 años, se quedó embarazada y se casó con Arthur Pack, un diplomático británico mucho mayor que ella y que no era el padre de la criatura que llevaba en su vientre. Por ese motivo la obligó a dar a su hijo a una familia de acogida. El matrimonio paso por la embajada británica en Madrid, al comienzo de la Guerra Civil. Ya por entonces era conocida por la inteligencia británica, a través de uno de sus múltiples amantes.
Durante su estancia en España ayudó a pasar a algunos soldados al bando sublevado y gestionó el envío de material de la Cruz Roja a los nacionales. Fue denunciada por republicana, al parecer por la mujer celosa de una amante español, y tuvo que abandonar el país en dirección a un nuevo destino, Varsovia.
En Varsovia, Betty aprovechó la posición de su marido para obtener información de los trabajadores del ministerio de asuntos exteriores polaco. La información más importante la obtuvo de un oficial polaco, que tras una de sus numerosas noches de sexo, le confesó que Polonia estaba conspirando con los nazis para invadir la vecina Checoslovaquia. La información tenía tanta importancia que el MI6, le pidió que sugiera trabajando en Varsovia mientras su marido estaba en Inglaterra recuperándose de una grave enfermedad. También sedujo a un colaborador muy importante del ministro polaco de asuntos exteriores, el conde Michael Lubienski, que le habló sobre unas negociaciones secretas del ministerio de exteriores con Hitler para evitar la guerra que se avecinaba.
Su estancia en Polonia fue aún más fructífera. Gracias a su amante, el conde Lubienski, Betty conoció a unos matemáticos polacos que trabajaban en un proyecto, destinado a romper los códigos de la máquina de cifrado alemana Enigma. La información se la paso a los británicos, desde el mismo corazón del III Reich, cuando visitaba Berlín, con su amante.
Pasó por Praga, donde logró robar documentos con los planes alemanes para el centro de Europa y tras pasar por Varsovia volvió a Estados Unidos, donde empezó a aprovechar sus viejos contactos en Washington. Uno de gran importancia para los británicos era el almirante Alberto Lais, pues al parecer poseía los códigos secretos de la marina italiana. Aunque Lais estaba prendado de Betty, era difícil de engatusar y solo tras pasar varias horas dejándose acariciar el cuerpo desnudo (no hubo sexo entre ellos) tan solo le facilitó el nombre de un bibliotecario que los custodiaba. El bibliotecario resulto ser aún más duro que el almirante, no le interesaba el sexo, así que Betty tuvo que sobornarle con dinero. Por una importante suma, finalmente consiguió los códigos, que permitieron que la Royal Navy venciera en la batalla del Cabo Matapán, en el Peloponeso.
Un objetivo importante para el MI6 era la embajada de la Francia de Vichy, donde conoció al adjunto de prensa, Charles Brousse, de quien se enamoró rápidamente tras una ardiente primera cita. Betty sonsacó a Brousse bastante información, como que estaban buscando toda la información posible sobre los navíos británicos que estuvieran fondeados en los puertos norteamericanos para que posteriormente pudieran atacarles las "Manadas de Lobos" de la Kriegsmarine en el Atlántico. Pero el gran golpe llegó cuando, haciendo creer que la embajada era su rincón de lujuria y pasión desenfrenada, una noche se plantó totalmente desnuda frente al guardia, que se apartó desconcertado, momento que aprovecho para robar los códigos de la embajada, que fueron de gran importancia para la Operación Overlord.
Tras el suicidio de su marido en 1945, el diplomático británico, se casó con Brousse, su amante y cómplice, yéndose a vivir a un castillo en Francia. A comienzos de los años 50 Brousse murió en el incendio de su castillo.
Antes de morir dijo, sobre su actuación durante la guerra:
Para saber más:
The Last Goodnight: A World War II Story of Espionage, Adventure, and Betrayal, de Howard Blum
Exordio
Howard Blum Blog
Daily Mail
El Confidencial
The Sun
La Cueva de Susana
Nacida en Minneapolis en 1910, como Amy Elizabeth, comenzó a destacar en la visa social de Washington por sus habilidades sociales y su promiscuidad. Debido a su promiscuidad, con tan solo 19 años, se quedó embarazada y se casó con Arthur Pack, un diplomático británico mucho mayor que ella y que no era el padre de la criatura que llevaba en su vientre. Por ese motivo la obligó a dar a su hijo a una familia de acogida. El matrimonio paso por la embajada británica en Madrid, al comienzo de la Guerra Civil. Ya por entonces era conocida por la inteligencia británica, a través de uno de sus múltiples amantes.Durante su estancia en España ayudó a pasar a algunos soldados al bando sublevado y gestionó el envío de material de la Cruz Roja a los nacionales. Fue denunciada por republicana, al parecer por la mujer celosa de una amante español, y tuvo que abandonar el país en dirección a un nuevo destino, Varsovia.
En Varsovia, Betty aprovechó la posición de su marido para obtener información de los trabajadores del ministerio de asuntos exteriores polaco. La información más importante la obtuvo de un oficial polaco, que tras una de sus numerosas noches de sexo, le confesó que Polonia estaba conspirando con los nazis para invadir la vecina Checoslovaquia. La información tenía tanta importancia que el MI6, le pidió que sugiera trabajando en Varsovia mientras su marido estaba en Inglaterra recuperándose de una grave enfermedad. También sedujo a un colaborador muy importante del ministro polaco de asuntos exteriores, el conde Michael Lubienski, que le habló sobre unas negociaciones secretas del ministerio de exteriores con Hitler para evitar la guerra que se avecinaba.
Su estancia en Polonia fue aún más fructífera. Gracias a su amante, el conde Lubienski, Betty conoció a unos matemáticos polacos que trabajaban en un proyecto, destinado a romper los códigos de la máquina de cifrado alemana Enigma. La información se la paso a los británicos, desde el mismo corazón del III Reich, cuando visitaba Berlín, con su amante.
Pasó por Praga, donde logró robar documentos con los planes alemanes para el centro de Europa y tras pasar por Varsovia volvió a Estados Unidos, donde empezó a aprovechar sus viejos contactos en Washington. Uno de gran importancia para los británicos era el almirante Alberto Lais, pues al parecer poseía los códigos secretos de la marina italiana. Aunque Lais estaba prendado de Betty, era difícil de engatusar y solo tras pasar varias horas dejándose acariciar el cuerpo desnudo (no hubo sexo entre ellos) tan solo le facilitó el nombre de un bibliotecario que los custodiaba. El bibliotecario resulto ser aún más duro que el almirante, no le interesaba el sexo, así que Betty tuvo que sobornarle con dinero. Por una importante suma, finalmente consiguió los códigos, que permitieron que la Royal Navy venciera en la batalla del Cabo Matapán, en el Peloponeso.
Un objetivo importante para el MI6 era la embajada de la Francia de Vichy, donde conoció al adjunto de prensa, Charles Brousse, de quien se enamoró rápidamente tras una ardiente primera cita. Betty sonsacó a Brousse bastante información, como que estaban buscando toda la información posible sobre los navíos británicos que estuvieran fondeados en los puertos norteamericanos para que posteriormente pudieran atacarles las "Manadas de Lobos" de la Kriegsmarine en el Atlántico. Pero el gran golpe llegó cuando, haciendo creer que la embajada era su rincón de lujuria y pasión desenfrenada, una noche se plantó totalmente desnuda frente al guardia, que se apartó desconcertado, momento que aprovecho para robar los códigos de la embajada, que fueron de gran importancia para la Operación Overlord.
Tras el suicidio de su marido en 1945, el diplomático británico, se casó con Brousse, su amante y cómplice, yéndose a vivir a un castillo en Francia. A comienzos de los años 50 Brousse murió en el incendio de su castillo.
Antes de morir dijo, sobre su actuación durante la guerra:
¿Avergonzada? Ni lo más mínimo.Un cáncer la mató a los 53 años, en 1963, y el obituario que le dedicó la revista Time, decía: “Utilizaba el dormitorio como Bond utiliza una Beretta”.
Mis superiores me dijeron que el resultado de mi trabajo había salvado miles de vidas.
Hice cosas que las mujeres, consideradas respetables, evitaban, pero mi compromiso era absoluto. Las guerras no se ganan con métodos respetables.
Para saber más:
The Last Goodnight: A World War II Story of Espionage, Adventure, and Betrayal, de Howard Blum
Exordio
Howard Blum Blog
Daily Mail
El Confidencial
The Sun
La Cueva de Susana
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jueves, 2 de marzo de 2017
¿Derribar un Zero con una pistola?
El 31 de marzo de 1943, el B-24 Liberator del subteniente del Cuerpo Aéreo del Ejército, Owen Baggett, fue alcanzado por cazas Zero japoneses mientras se dirigía a bombardear un puente del ferrocarril en Birmania. Baggett y otros cuatro tripulantes pudieron saltar en paracaídas antes de que el bombardero estallara en pedazos, pero los Zeros japoneses comenzaron a dispararlos a medida que estos descendían. Dos de los paracaidistas fueron asesinados, y Baggett fue alcanzado en el brazo. Preparó su pistola M1911 calibre 45 y se dejó colgar en su arnés, con la esperanza de que los japoneses lo creyeran muerto.
Un Zero se le aproximó a velocidad de pérdida (la velocidad mínima a la que una aeronave es capaz de volar manteniéndose en el aire) y el piloto abrió su carlinga para tener una mejor visión de Baggett. En ese momento realizó cuatro disparos con su pistola contra la cabina del piloto y después perdió de vista al caza.
¿Derribo el caza con, tan solo, una pistola? Es imposible saberlo con certeza. Baggett fue capturado por los birmanos y pasó dos años en un campo de prisioneros japonés y, finalmente, se retiró de la Fuerza Aérea como coronel y en todo ese tiempo nunca habló sobre el hecho.
Cuando el periodista John L. Frisbee se puso en contacto con él en 1996, se mostró reacio a hablar sobre el incidente, pero reconoció que había disparado al piloto japonés, aunque era algo circunstancial, no creía que le hubiera alcanzado y derribado. Frisbee investigó y publicó que unos pocos meses después de que Baggett fuera internado en el campo de prisioneros; el coronel Harry Melton, comandante del 311 Grupo de Caza había sido derribado y estuvo de paso por el campo de prisioneros y dijo a Baggett que un coronel japonés le contó que un piloto que correspondía con sus características y el momento del hecho, había disparado a un piloto de Zero que posteriormente se estrelló y fue pasto de las llamas. El cuerpo del piloto fue encontrado muerto de un solo tiro en la cabeza. El coronel Melton quería hacer un informe oficial del incidente, pero perdió su vida cuando fue hundido el barco en el que estaba siendo trasladado a Japón.
Un Zero se le aproximó a velocidad de pérdida (la velocidad mínima a la que una aeronave es capaz de volar manteniéndose en el aire) y el piloto abrió su carlinga para tener una mejor visión de Baggett. En ese momento realizó cuatro disparos con su pistola contra la cabina del piloto y después perdió de vista al caza.
¿Derribo el caza con, tan solo, una pistola? Es imposible saberlo con certeza. Baggett fue capturado por los birmanos y pasó dos años en un campo de prisioneros japonés y, finalmente, se retiró de la Fuerza Aérea como coronel y en todo ese tiempo nunca habló sobre el hecho.
Cuando el periodista John L. Frisbee se puso en contacto con él en 1996, se mostró reacio a hablar sobre el incidente, pero reconoció que había disparado al piloto japonés, aunque era algo circunstancial, no creía que le hubiera alcanzado y derribado. Frisbee investigó y publicó que unos pocos meses después de que Baggett fuera internado en el campo de prisioneros; el coronel Harry Melton, comandante del 311 Grupo de Caza había sido derribado y estuvo de paso por el campo de prisioneros y dijo a Baggett que un coronel japonés le contó que un piloto que correspondía con sus características y el momento del hecho, había disparado a un piloto de Zero que posteriormente se estrelló y fue pasto de las llamas. El cuerpo del piloto fue encontrado muerto de un solo tiro en la cabeza. El coronel Melton quería hacer un informe oficial del incidente, pero perdió su vida cuando fue hundido el barco en el que estaba siendo trasladado a Japón.
Según el coronel Melton dos pruebas apoyan la el derribo de Baggett: Primero, no había cazas amigos en área que podrían haber derribado al piloto del Zero. Segundo, el incidente ocurrió a una altitud de 4,000 a 5,000 pies. y el piloto podría haberse repuesto de una maniobra involuntaria. Además, durante la Primera Guerra Mundial los primeros combates aéreos se hacían a tiro de pistola o fusil, aunque no fueran muy eficaces y los aparatos de la época volaban a velocidades similares a la de pérdida de un Zero.
Si bien no hay evidencia directa de que el teniente Owen Baggett derribara un avión de combate japonés con un arma de fuego, muchos creen que es verdad y se le considera como la única persona que derribó un avión con una pistola durante la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, esta es una gran historia de un hombre valiente. Ahora juzga tu mismo.
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