domingo, 19 de marzo de 2023

Los espías guardacostas de las Salomón

El océano Pacífico, plagado de islas, era un extenso frente que enfrentaba a los aliados contra los japoneses y el archipiélago de las Salomón eran fundamentales en el avance hacia Japón

Los espías guardacostas de las Salomón
Para controlar estas importantes islas se creó un grupo de agentes conocidos como los guardacostas (coastwatchers). Estos audaces hombres solían ser empleados del gobierno australiano o británico o bien misioneros, rancheros y capataces de las plantaciones que se encontraban en las islas. Entre ellos se encontraba Fraklin Nash, el único estadounidense, que sirvió en la pequeña isla volcánica de Kolombangara, al este de Nueva Georgia. 

La razón de que se dedicaran a esta peligrosa misión se debe fundamentalmente a su vinculación con los nativos y las islas en las que vivían. El conocimiento del territorio era una ventaja para poder espiar y desaparecer como fantasmas en la espesura de la selva.

En sus movimientos por la costa o para ir de isla en isla solían utilizar botes de remos o pequeñas embarcaciones a vela que eran fáciles de ocultar. Para evitar ser descubiertos camuflaban sus posiciones y cambiaban a menudo de ubicación.

Los espías guardacostas de las Salomón
Inicialmente, los cerca de 60 guardacostas de las islas Salomón se comunicaban con el teniente comandante de la armada australiana Eric Feldt. Para comunicarse con las estaciones de escucha aliadas, como la de Henderson Field en Guadalcanal, utilizaban emisoras de radio y los prismáticos eran fundamentales para poder controlar los aviones que sobrevolaban sus posiciones y los navíos que recorrían sus aguas. Para poder identificarlos con claridad solían utilizar las tarjetas del catálogo “Jane's  Fighting Ships” con las siluetas de los buques enemigos en perspectivas que iban desde los 90 a los 150 grados, que además incluían otra información como el armamento de que disponían.

Los espías guardacostas de las Salomón
Antes de que los marines estadounidenses consiguieran hacerse con la isla de Guadalcanal los japoneses comenzaron la construcción de un aeródromo en Punta Lunga, al norte de la isla. En la cima de Gold Ridge se escondió el comisionado británico, Martin Clemens, que desde esa posición controlaba perfectamente los movimientos de los japoneses. Sus informes fueron fundamentales para la invasión estadounidense. El Campo de aviación se convertiría en Henderson Field y sería duramente atacada por los japoneses, pero los marines sabia de esos ataques gracias a los guardacostas de la isla de Bounganville que avisaban con hasta dos horas de antelación de la aproximación de los aviones nipones. Este tiempo permitía que los aviones estadounidenses despegaran antes incluso de que los japoneses fueran avistados.

Los espías guardacostas de las Salomón
La vigilancia visual de los guardacostas, al igual que los vuelos de reconocimiento fueron vitales ya que los japoneses mantenían un estricto silencio de radio. Uno de los capataces de las plantaciones llamado Paul Mason envió uno de los informes más importantes: “Una flota de 33 destructores y más de una veintena de otros navíos se están preparando junto a la costa de Bounganville. Es muy posible que pretendan atacar Guadalcanal”. Esto preparó a la armada estadounidense  y evitó una mayor debacle en la batalla naval de Guadalcanal.

Los guardacostas también salvaron a multitud de marineros y pilotos derribados, al igual que entrenaban y daban armas a los nativos que realizaban guerra de guerrillas contra los invasores japoneses causándoles centenares de bajas, capturando a unos cuantos y rescatando a un buen número de soldados estadounidenses capturados.

Inicialmente, se atribuyó a los guardacostas la obtención de la información sobre el vuelo en el que el almirante Isoroku Yamamoto murió al ser derribado su avión por aparatos estadounidenses el 18 de abril de 1943. En realidad fue un mensaje japonés descifrado el que dio el itinerario del jefe de las flota combinada japonesa.

Para saber más:
Australian War Memorial
Pacific Wrecks
The last coastwatcher
Research Gate
History Net
CIMSEC

domingo, 12 de marzo de 2023

El club de fútbol que le hizo una peineta a Hitler

El británico Aston Villa Footbal Club, ostenta el titulo de ser el club fútbol con mayor número de goles marcados en una temporada. Realizado en la campaña de 1930/1931, con 128 tantos, y superando por un gol al Arsenal, que fue campeón de dicha liga por primera vez. El Aston Villa quedó segundo. Aunque esta no es la razón por la que es uno de los equipo más respetados en todo el Reino Unido y Europa.

Una peineta para Hitler
Todo viene de de una visita (a petición expresa de Hitler) que el Aston Villa realizó a Alemania un año antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, con motivo de jugar varios partidos amistosos contra tres equipos germanos. En el primer partido, a pesar de la petición del Foreighn Office (Ministerio de Asuntos Exteriores), los británicos no hicieron el saludo nazi mientras sonaba el himno nacional alemán, como ya hicieron años atrás los jugadores del Manchester City. Ganaron el encuentro por 2 goles a 3

Una peineta para HitlerCuando llegó el segundo encuentro, celebrado en Dusseldorf, las presiones para que fuera "un partido amistoso" del gobierno británico fueron mayores, por lo que los futbolistas no tuvieron más remedio que hacer el saludo en contra de su voluntad, aunque con gran desgana. Perdieron 2 - 1.

Llegó el tercer y último partido. El equipo dirigido por Jimmy Hogan volvió a escuchar el himno alemán y a alzar el brazo en el estadio de Stuttgart.

Una peineta para HitlerCuando finalizó, por un escueto 0 a 1, el encuentro toda la plantilla se colocó al centro del campo y, en lo que al principio parecía una despedida de conjunto inglés, alzaron el brazo, pero en lugar de extender toda la mano solo hicieron una peineta.
Lógicamente, este acto no pasó desapercibido y produjo un gran enfado a las autoridades nazis.

Durante ese periodo la selección inglesa jugó en el estadio olímpico de Berlín contra la selección alemana, para devolver la visita que tiempo antes hicieron los alemanes y como acto de conciliación con Hitler. El partido finalizó con 6 goles de los británicos por 3 de los germanos. Pero a pesar del resultado este encuentro está considerado como el acto más vergonzoso de la historia de la Selección Inglesa. Pues ellos no pusieron problemas para hacer el saludo nazi.

Para saber más:

domingo, 5 de marzo de 2023

Historia de una imagen: Izando la bandera sobre el Reichstag

Izando la bandera sobre el Reichstag es una fotografía icónica de la Segunda Guerra Mundial. Tomada el 2 de mayo de 1945, durante la Batalla de Berlín, la instantánea muestra a Meliton Kantaria y Mikhail Yegorov levantando la bandera de la Unión Soviética en lo alto del Reichstag.

Izando la bandera sobre el Reichstag
La fotografía apareció en miles de publicaciones y llegó a ser considerada en todo el mundo como una de las imágenes más significativas y reconocibles de la Segunda Guerra Mundial, como sucedió con la imagen en la que aparecen un grupo de marines izando la bandera norteamericana en el monte Suribachi, en Iwo Jima

Debido al secretismo de los medios soviéticos, las identidades de los hombres se desconocían, al igual que la del fotógrafo, Yevgeny Khaldei, que fue identificado solo después de la caída de la Unión Soviética y su instantánea acabó convirtiéndose en un símbolo de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. 

Izando la bandera sobre el Reichstag
Cuando Khaldei llegó a Berlín, tomó fotografías en varios lugares emblemáticos de la ciudad, incluyendo la Puerta de Brandenburgo y el Aeropuerto Tempelhof, pero se decidió por el Reichstag, a pesar de que los soldados soviéticos ya habían izado la bandera soviética sobre este edificio unos días antes.

El 2 de mayo de 1945, Khaldei subió a la azotea del Reichstag, ahora seguro, para tomar una de las imágenes que le  harían famoso. Llevaba con él una gran bandera, cosida por su tío, usando la tela de tres manteles La historia oficial diría más adelante que dos soldados seleccionados, Meliton Kantaria (georgiano) y Mikhail Yegorov (ruso), izaron la bandera soviética sobre el Reichstag el mismo día de su caída. Algunos autores afirman que, por motivos políticos, se cambiaron los protagonistas y que el hombre real que levantó la bandera fue el ucraniano Alyosha Kovalyov, a quien el NKVD le ordenó que callara.

Izando la bandera sobre el Reichstag
Sin embargo, según el propio Khaldei, cuando llegó al antiguo parlamento alemán, simplemente pidió a los soldados que se encontraban por allí que lo ayudaran con la puesta en escena, izando la bandera sobre el Reichstag; solo había cuatro personas, incluido Khaldei, en el tejado; el que estaba colocando la bandera era el soldado Alexei Kovalyov de Kiev, de 18 años, los otros dos eran Abdulkhakim Ismailov de Daguestán y Leonid Gorychev (también mencionado como Aleksei Goryachev) de Minsk.

De vuelta en Moscú, los censores soviéticos que examinaron la foto notaron que uno de los soldados tenía un reloj de pulsera en cada brazo, lo que indicaba que se había dedicado al saqueo. No querían mostrar esa imagen de su país y le ordenaron a Khaldei que, al menos, quitara uno de los relojes. Khaldei no solo hizo eso, sino que también oscureció el humo del fondo para dar más dramatismo a la composición. La foto resultante fue publicada poco después en la revista Ogonjok convirtiéndose en la versión que alcanzó fama mundial.

Izando la bandera sobre el Reichstag
Más tarde, algunas fuentes soviéticas afirmaron que uno de los relojes de pulsera era en realidad una brújula Adrianov y que el Ejército soviético pidió que se quitara porque sabía que esto la confundiría con un reloj obtenido en el saqueo de cadáveres. 
La Adrianov era una brújula militar diseñada por el topógrafo del Ejército Imperial Ruso Vladimir Adrianov en 1907. Las versiones de la brújula, que usaban en la muñeca, fueron adoptadas y ampliamente utilizadas por el Ejército Soviético.

La foto continuó siendo alterada. Se hizo que la bandera pareciera ondear de forma más dramática por el viento y fue también coloreada. A lo largo de su vida, Khaldei no se arrepintió de haber manipulado su fotografía más famosa. Cuando se le preguntó al respecto, respondió: "Es una buena fotografía e históricamente significativa. Siguiente pregunta por favor".

La revista alemana Der Spiegel escribió: "Khaldei se veía a sí mismo como un propagandista por una causa justa, la guerra contra Hitler y los invasores alemanes de su tierra natal". En los años previos a su muerte en octubre de 1997, le gustaba decir: "Perdono a los alemanes, pero no puedo olvidar". Su padre y tres de sus cuatro hermanas fueron asesinados por los alemanes

La bandera original, llamada Bandera de la Victoria se encuentra actualmente expuesta en el Museo Central de las Fuerzas Armadas de Rusia.

Para saber más: