domingo, 19 de noviembre de 2023

Atacar Alemania con globos

Todo comenzó cuando una tormenta azotó Gran Bretaña la noche del 17 de septiembre de 1940. Varios globos de barrera contra los bombarderos alemanes, se soltaron y fueron arrastrados por la tempestad a través del Mar del Norte llegando hasta Suecia y Dinamarca. Allí, los cables metálicos que arrastraban causaron diversos cortes de energía al chocar con las líneas eléctricas. La falta de electricidad interrumpió el servicio ferroviario, los semáforos e incluso desactivaron una antena de radio.

Atacar Alemania con globos
Suecia, la más afectada, se quejó ante el Gobierno británico incluyendo un informe con todos los daños causados ​​por los globos. Tras leer el informe, el primer ministro británico Winston Churchill, abierto a cualquier cosa, por disparatada que fuera y que le ayudara a ganar la guerra, ordenó un estudio para determinar si los globos podrían usarse para atacar Alemania.

El Ministerio del Aire descartó la idea pero la Royal Navy lo veía como una idea prometedora. El Almirantazgo llevó a cabo estudios meteorológicos que rápidamente confirmaron que ente 4.800 y los 7.600 metros de altitud, los vientos dominantes soplaban de oeste a este y que eran más confiables en invierno, cuando el uso de electricidad en Alemania estaría en su punto más alto, magnificando el posible daño.

Se consideraron dos métodos de uso. El primero sería arrastrando un cable de acero delgado. Si los globos volaban muy bajo, casi rozando el suelo, existía la posibilidad de que pasaran sobre las líneas eléctricas. El alambre de acero podría provocar un cortocircuito dañando el sistema de energía de Alemania y desviando mano de obra para protegerlo y reparar las averías. El segundo método sería cargar los globos con bombas incendiarias, que podrían provocar incendios en las tierras de cultivo y las regiones boscosas de Alemania. Esto tambien desviaría mano de obra alemana para apagar los incendios.

Atacar Alemania con globos
Se utilizarían globos meteorológicos. Cuando estaban inflados, tenían unos dos metros y medio de diámetro (los Fu-Go usados por los japoneses tenían más de nueve metros). Con unos toscos mecanismos, pero eficaces, lograron mantener los globos entre los 4.800 y los 7.600 metros de altitud hasta el momento en que se estimaba que llegarían a Alemania, según la velocidad estimada del viento. A continuación se le hacía descender liberando hidrógeno hasta que arrojaran su carga incendiaria. A esa altitud un goteo de aceite mineral aligeraría la carga y mantendría al globo en una flotabilidad neutra, manteniéndolo en el aire para que pudiera alcanzar y cortocircuitar las conducciones eléctricas.

Los globos que portaban el alambre soltarían una ligera cuerda de cáñamo de unos doscientos metros de largo que a su vez estaba atada a una cuerda metálica de piano de la mitad de largo. El cable se arrastraría por el suelo hasta toparse con los tendidos eléctricos. Los globos bombarderos llevarían pequeños artefactos incendiarios de tres tipos, llamados "cerveza", "jalea" y "calcetines". La bomba de “cerveza” consistía en un recipiente cilíndrico lleno de ocho botellas de vidrio de media pinta con fósforo blanco, benceno, agua y una tira de goma que hacía de tapón. Una mecha de combustión lenta, encendida justo antes de soltar el globo, volcaría el bote, permitiendo que las botellas se cayeran cuando el globo alcanzara los cielos alemanes. Cuando el vidrio se rompía, el fósforo se encendía al contacto con el aire y quemaba todo lo que tocaba. Las bombas de “gelatina” consistían en cuatro litros y medio de gelatina incendiaria en una lata de gasolina. Una mecha lenta encendería la gelatina y una bola de fuego quemaría todo a una distancia de 6 a 7 metros. Los “calcetines” eran bolsas de lona de material incendiario parecidas a salchichas embadurnadas en parafina. Cada globo contaba con tres que pesaban unos dos kilos. Al caer, cada calcetín tomaría forma de "V" que debía engancharse en un árbol. Los fusibles colocados en cada extremo harían que ardiera al rojo vivo hasta 15 minutos.

Atacar Alemania con globos
La Operación Outward se aprobó en septiembre de 1941 y los primeros lanzamientos de globos tuvieron lugar el 20 de marzo de 1942. El ensamblaje se realizó en unas instalaciones cerca de Felixstowe en Suffolk y os lanzamientos tuvieron lugar en el Club de Golf local. El personal destinado a la operación procedía del RAF Balloon Command y de la Royal Navy.

El servicio de inteligencia escuchó el tráfico de radio alemán para conocer el efecto de estos dispositivos y la resistencia en los países ocupados también aportaron información. Se produjeron incendios forestales cerca de Berlín y llegaron tan lejos como Prusia Oriental y Hungría, así como de los apagones. La Luftwaffe llegó a asignar hasta 250 aviones de combate para derribar los globos. Esto significaba que el enemigo se vio obligado a dedicar valioso combustible, aviones y pilotos que se desviaron de otras operaciones. A los alemanes les costó mucho más defenderse de los globos que a los británicos lanzarlos.

En julio de 1942, se instaló un segundo lugar de lanzamiento en un club de golf cerca de Dover, el punto más cercano al continente y un tercero en Waxham en Norwich. Gracias a esto se pudieron lanzar hasta 1.800 globos en un día a pesar de lo complicado que suponía coordinar los lanzamientos con la RAF para asegurarse de que no estuvieran en el aire cuando se estaba produciendo un gran bombardeo en el continente. En mayo de 1944, los lanzamientos se redujeron debido al aumento de los bombardeos aliados sobre el continente. Se temía que las bombas flotantes pusieran en peligro a los miles de bombarderos y cazas. Ante el Día D solo se produjeron unos pocos lanzamientos cada día. 

Atacar Alemania con globos
En total, se lanzaron 99.142 globos y se lograron cerca de 520 cortes de suministro eléctrico en Alemania. Posiblemente el mayor resultado se consiguió el 12 de julio de 1942, cuando un globo de alambre tocó una línea eléctrica de alta tensión cerca de Leipzig. El cable de arrastre cortocircuitó un disyuntor en la central eléctrica de Böhlen, esto provocó un incendio y una explosión que destruyó la central eléctrica y dejó una amplia zona sin electricidad durante días. 

La operación no estuvo exenta de incidentes. Un globo quedó atrapado en un remolino volviendo a Gran Bretaña y su cable de acero dejó sin electricidad a la ciudad de Ipswich, capital del condado de Suffolk. El último lanzamiento del 4 de septiembre de 1944 llegó en la noche del 19 a Suecia y provocó el choque de dos trenes.

Para saber más:
Stratocat 
Military Wiki
Operation Outward: Britain’s World War II offensive balloons, de Raoul E. Drapeau
Dark Docs
Wikipedia

domingo, 5 de noviembre de 2023

Los chinos que participaron en el Día D

Se sabía de la participación de una docena de soldados coreanos en el Día D, pero es más desconocido que varios oficiales chinos fueron testigos del mayor desembarco de la historia. 

Un buen día, el historiador Hang Yun-kuen encontró el diario personal de un oficial naval chino llamado Lam Ping-yu, en un apartamento de barrio de Sai Ying Pun, de Hong Kong. En el diario cuenta, entre otras cosas, sus experiencias durante el 6 de junio de 1944, el Día-D. Lam Ping-yu fue uno de la veintena de oficiales que el gobierno nacionalista chino había enviado a Gran Bretaña en 1943 para intentar reconstruir su marina de guerra.

En un cuaderno de tapas negras, Lam cuenta su paso por Gran Bretaña, Tokio y sus estudios en la Escuela Naval de Greenwich. Es interesante que, aunque no desembarcó en las playas de Normandía, fue un testigo de excepción de toda la operación desde la fragata HMS Ramillies y muestra su visión de la Operación Overlord. En su entrada del día 5 de junio escribió:
Por la mañana, no reunimos en la sala de oficiales, y se informó a los detalles de la misión... El objetivo es cubrir el desembarco de las fuerzas de tierra y abrir un segundo frente.
Alrededor de las 21:00, todo el mundo estaba esperando en su puesto hasta llegar al lugar donde íbamos a bombardear la costa. Los dragaminas despejarían el camino para la flota.
El día 6 apuntó:
Hoy el Ramillies casi se hundió después de escapar de un ataque de tres torpedos. Al mediodía, nuestro barco navegaba cerca de la costa... y bombardeó a los enemigos, todo era como lo que aprendimos en la escuela [naval].
Las comidas se sirven como de costumbre, incluso cuando la lucha estaba en curso, pan, salchichas y carne enlatada estaban disponibles, y no se olvidan de té de la tarde.
Tras finalizar sus estudios navales en Gran Bretaña, y ya acabada la guerra, partió en viaje de estudios hacia Tokio, donde conoció la ciudad de la posguerra. Tras la derrota de Chiang Kai-shek por Mao en su país, Lam no seguir al resto de nacionalistas chinos a Taiwan y decidió probar fortuna en Hong Kong y, en los años 80, se mudó a Brasil, donde murió varios años después.

Otro de los oficiales navales chinos que participaron en las operaciones fue Huang Tingxin que en marzo de 1944 fue destinado al portaaviones HMS Searcher. Su cometido fue asegurarse de que el barco se mantenía fijo en su rumbo. 
Según él, su "papel en el barco no fue una gran hazaña" y refiriéndose a su otros compañeros de armas dijo: "Otros soldados chinos lucharon en primera línea de fuego. Uno de mis colegas recibió una ducha de miles de proyectiles de las defensas nazis". El 15 de agosto de 1944, participó en la Operación Dragón, que permitió la llegada de tropas aliadas a la costa meridional de Francia, entre Toulon y Cannes. 
Tras la guerra, en 1948, regresó a China y tras la toma de poder de los comunistas de Mao, se integró en la Marina del Ejército de Liberación Popular en la que sirvió durante una década. Tras dedicar su últimos años a la enseñanza, falleció el 11 de noviembre de 2009. 

Me quedo con una de sus frases:
Confío en que la palabra guerra se convierta un día en un término histórico y permanezca así para siempre.

domingo, 22 de octubre de 2023

El misterio de los 17 de Auschwitz

Cuando varios investigadores estaban realizando tareas de conservación en Auschwitz, en 2009, el historiador polaco Dominik Synowic descubrió una serie de documentos, entre los que había uno que se encontraba fuera de lugar: una lista con 17 nombres aparentemente británicos, escondidos en un arcón del tristemente celebre campo de exterminio nazi.

El misterio de los 17 de Auschwitz
Los apellidos, escritos a lápiz y en mayúsculas, son Osborne, Lawrence, Gardiner, Lamb, Symes, Saunders, Dunne, Dunn, Hutton, Holmes, Clark, Manson, Auty, Steinger, y otros tres ilegibles. Junto a ocho de los 17 nombres hay una marca de verificación.
En la parte posterior de la lista alguien ha escrito unas palabras en alemán con sus traducciones en inglés. Incluye las palabras como "Jetzt", "now" (ahora), "nie", "never" (nunca) y "seitdem", "since then" (desde entonces). También, en la esquina superior derecha hay una serie de números igual de enigmáticos.

La lista fue descubierta por accidente durante un trabajo de conservación de rutina en el campo de Monowitz (Auschwitz III) y algunos creen que pueden haber sido prisioneros de guerra de origen judío que fueron enviados a morir en el campo después de su captura. Pero solo es una más de las especulaciones alrededor de la lista.

El misterio de los 17 de AuschwitzVarios investigadores ha sugerido la posibilidad de que los nombres puedan pertenecer a soldados de una División SS británica que luchó junto a los nazis, agentes dobles o desertores británicos unidos a la causa nazi. Sin embargo, en Monowitz hubo prisioneros de guerra que trabajaban en la fábrica de caucho sintético de IG Farben, la empresa que fabricó el Zyklon-B y la única que tuvo un campo de concentración propio.

Aún hoy, la lista de los 17 de Auschwitz es un misterio aun no resuelto de la Segunda Guerra Mundial. Nadie está seguro de que significan esos nombres o porque esas 17 personas eran significativas para aparecer en una lista especial. Quizás en los archivos militares británicos están las respuestas. Aunque si se sospecha que el individuo con el apellido Gardiner era James William Gardiner, perteneciente a la Artillería Real británica, que murió a causa de un bombardeo estadounidense y está enterrado en Cracovia. Monowitz fue el único sub campo de Auschwitz en ser bombardeado por los Aliados debido a la fabrica de IG Farben.

Es complicado saber con total certeza quienes fueron y porque acabaron en Auschwitz, aunque, me temo que, tan solo sean 17 de los alrededor de 1,1 millones de personas que murieron en el campo de exterminio de Auschwitz desde el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético.

Para saber más:
The Telegraph
Daily Mail
The Local