domingo, 17 de diciembre de 2023

La Oración de Patton

Esta historia se enmarca en una situación tremendamente difícil durante el penúltimo año de guerra. En los extensos bosques belgas de las Ardenas. En el otoño/invierno de 1944 el frío fue de una intensidad terrible y el mal tiempo era constante, por lo que el frente se quedó estancado. Parecía que el fin de la guerra aún se encontraba demasiado lejos.

Era imperioso que cambiara la climatología para que el cielo volviera a ser de los aliados y poder avanzar y derrotar al enemigo.

El general Patton pidió que le mostrasen alguna oración con la que pedir que el tiempo mejorase y mandó llamar a un capellán castrense. Se presentó el padre James Hugh O´Neill: "¿Tiene una buena oración para el clima? Debemos hacer algo con respecto a estas lluvias sin queremos ganar la guerra".

El capellán, tras buscar con tenacidad entre sus libros de oración y no hallar ninguna que sirviera para sus propósitos decidió que lo mejor era crearla desde cero y se puso manos a la obra mientras caía la lluvia y pensaba en la cada vez más cercana Navidad.

La plegaria decía:
Dios todopoderoso y Padre misericordioso, humildemente te suplicamos, por tu gran bondad, frenar estas copiosas lluvias con las que hemos tenido que lidiar. Concédenos tiempo para la batalla. Escúchanos amablemente como los soldados que te invocan para que, armados con tu poder, podamos avanzar de victoria en victoria, y aplastar la opresión y la maldad de nuestros enemigos, y establecer la justicia entre los hombres y las naciones. Amén.
Patton la leyó, se la devolvió a O´Neill, le ordenó que se encargara de que se imprimieran 250.000 copias y que se asegurase de cada hombre en el 3er Ejército reciba una.

Y al rezo se añadió un mensaje:
A cada oficial y soldado del 3er Ejército de los Estados Unidos, les deseo una feliz Navidad. Tengo plena confianza en su coraje, dedicación al deber y habilidad en la batalla. Marchamos en nuestra fuerza para completar la victoria. Que las bendiciones de Dios descansen sobre cada uno de ustedes en este día de Navidad. 
Gs Patton Jr. Teniente General, Comandante, 3er Ejército de los Estados Unidos.
El 22 de diciembre los soldados recibieron la oración y al día siguiente el tiempo mejoró durante 6 días en los que la aviación aliada pudo apoyar al 3er Ejército, con lo que rompieron el cerco a Bastogne, donde se encontraba sitiada la 101ª División Aerotransportada.

El día de Navidad, Patton escribió en su diario: El día de Navidad amaneció despejado y frío; un tiempo magnífico para matar alemanes.

El Capellán O´Neill, contó en 1950:
Fue a finales de enero de 1945 cuando volví a ver al Comandante del Ejército. (...) Se paró directamente frente a mí y sonrió:
"Bueno, Padre, nuestras oraciones funcionaron. Sabía que lo harían". 
Luego me golpeó en mi casco de acero con su fusta. Esa fue su forma de decir:

domingo, 3 de diciembre de 2023

El hundimiento del U-175

Ser tripulante de un submarino durante la Segunda Guerra Mundial era uno de los destinos más peligrosos. El terror que provocaban los submarinos entre las tripulaciones de los barcos de superficie era igual al terror de los submarinistas.

El hundimiento del U-175Las cifras de la Batalla del Atlántico cuentan la fúnebre historia de los submarinos de la Kriegsmarine (Armada alemana). Alemania perdió a 28..542 de sus 41.300 tripulantes de submarinos, y 753 de los 863 U-boote. La del U-175 es la historia de uno de esos submarinos.

El incidente comenzó cuando el capitán Heinrich Bruns, que buscaba desde la vela barcos aliados a 600 millas a oeste de Inglaterra, en el Atlántico Norte, divisó un convoy que se les aproximaba. A la vez, el U-175 de Bruns fue divisado por la corbeta guardacostas estadounidense Spencer, que estaba a la vanguardia del convoy. El U-175 realizo una rápida inmersión, y durante un buen rato eludió a su perseguidor. Pero junto al Spencer viajaba el convoy HX-233 formado por 38 cargueros y 19 buques cisterna, un blanco irresistible.

El hundimiento del U-175El capitán Bruns tomó una decisión arriesgada. El submarino empezó su ascensión desde el fondo del océano en el preciso momento en que el Spencer pasaba justo por encima de ellos y el sonar del guardacostas detectó al submarino.
El comandante Harold S. Berdine, capitán del Spencer, ordenó el lanzamiento de cargas de profundidad. 11 bidones letales, ajustados para que detonaran a profundidades de 15 y 30 metros. Luego, ansioso por hundir al U-175 antes de que llegara el convoy, ordenó el lanzamiento de otras 11 cargas de profundidad. La táctica surtió efecto: las bombas de aire del U-175 y los controles de inmersión resultaron dañados, por lo que Bruns no tuvo más remedio que llevar a su baqueteado submarino a la superficie.

Cuando la torreta del U-175 apareció en la superficie a milla y media del convoy, el Duane, gemelo del Spencer, abrió fuego con sus baterías. Todo acabó en pocos instantes. El capitán Bruns y varios de sus tripulantes murieron en la cubierta del U-175. El resto de la tripulación superviviente saltaron por la borda: mientras esperaban ser rescatados su sumergible se hundió en las oscuras profundidades del Atlántico.

El hundimiento del U-175El mar se encontraba tranquilo y las operaciones de rescate de los submarinistas germanos se pudo realizar sin peligro. Los 41 supervivientes fueron vestidos con monos prestados y se les dio de comer y fumar para reconfortarles. Cuando el convoy llegó a Escocia fueron trasladados a un campo de prisioneros en el que permanecieron hasta el final de la guerra.

Finalizado el conflicto el almirante Karl Dönitz afirmó:
La campaña submarina alemana naufragó a causa de la introducción del sistema de convoyes.
El típico convoy, como el HX-233, hacía muy difícil que los U-boote pudieran lograr un buen blanco. Los navíos más importantes, los de transporte de tropas, armas y munición o combustible estaban rodeados de otros barcos de transporte de menor importancia, en una formación de cinco en fondo, protegidos por dos destructores y cuatro corbetas.

El U-175, de la clase IXC formó parte de la 10ª flotilla de submarinos y realizó tres patrullas de combate en las que hundió 10 navíos con más de 40.000 toneladas. Fue hundido el 17 de abril de 1943. De su tripulación formada por 54 marinos 13 de ellos perdieron la vida.

Varias fuentes afirman que Gerhardt Muntz era el oficial que estaba al mando del U-175, pero no es cierto. No hubo ningún comandante de U-Boot con ese nombre en la Segunda Guerra Mundial.

domingo, 26 de noviembre de 2023

Amnistías en Europa tras la Segunda Guerra Mundial

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han producido decenas de amnistías, incluso en varios países europeos que no lo incluyen en sus constituciones nacionales.

Las amnistías tras la Segunda Guerra Mundial
En la Constitución de Alemania no se incluye la amnistía. No obstante, durante el proceso de desnazificación llevado a cabo tras la Segunda Guerra Mundial, se aprobaron la ley de concesión de inmunidad procesal de 1949 y en 1954 la ley de dispensa de penas y multas y desestimación de procesos penales y procedimientos sancionadores, con las que un gran número de nazis que fueron condenados por sus crímenes durante el III Reich lograron el indulto. Así, sus sentencias, y delitos se eliminaron de sus antecedentes penales. De este modo se terminó con el proceso de desnazificación.

En tiempos más recientes, en septiembre de 2009, se decretó una ley para rehabilitar a quienes fueron condenados por traidores por los tribunales nazis.

Otro país que no lleva amnistía en su Constitución es Irlanda, pero en 2013 el Gobierno aprobó una ley de amnistía para unos 5.000 veteranos de la Segunda Guerra Mundial que desertaron del ejército irlandés para servir al lado de las fuerzas aliadas y que fueron sometidas a consejos de guerra. En 1939, el Gobierno irlandés, decidió mantenerse neutral, aunque en algunas ocasiones practicó lo que se conoce como "neutralidad benévola" con las fuerzas aliadas.

Hay otros países europeos que si tienen esta figura legal en sus Cartas Magnas. Por ejemplo Francia e Italia. En el país trasalpino el artículo 79 de su Constitución dice que la amnistía se concede mediante ley aprobada por mayoría de dos tercios de los miembros de cada Cámara, en cada uno de sus artículos y en la votación final. Así en 1946, Italia aprobó por decreto presidencial la ley Togliatti para amnistiar los delitos políticos, militares y comunes producidos durante la guerra. 

Las amnistías tras la Segunda Guerra Mundial
Respecto a la Constitución francesa, en su artículo 34 se expresa que la amnistía únicamente se puede concederse por medio de una ley y se dictaron tres leyes de amnistía tras la Segunda Guerra Mundial: la primera se promulgó en 1947 para perdonar delitos cometidos durante la ocupación alemana entre 1940 y 1944. Para 1951 apareció una ley que favoreció a los antiguos colaboracionistas menores de 21 años y que hubieran sido condenados a penas inferiores a 15 años de cárcel y a los reclutados forzosos del ejercito alemán de las regiones de Mosela y Alsacia, los Malgré-nous. Dos años después otra amnistiaba a todos los condenados, no incluidos en las dos anteriores, salvo que hubieran cometido  delitos tan graves como, violaciones, participar en las deportaciones, torturas o colaborar con el ejército, la policía o los servicios de espionaje del enemigo.