domingo, 20 de mayo de 2012

La masacre del bosque de Katyn

El último detonante para el estallido de la Segunda Guerra Mundial fue el ataque y ocupación de Polonia por parte de Alemania y la Unión Soviética. En Agosto de 1939 el Pacto Ribbentrop-Molotov selló la alianza entre nazis y soviéticos y acordó, entre otras cosas, el reparto de Polonia. Apenas una semana después, a principios de Septiembre, el ejército de Hitler comenzó la invasión de Polonia por el oeste, y unos días después fue el turno de Stalin por el este.


El impresionante ejército soviético apenas encontró dificultades en las fronteras polacas y consiguió llegar fácilmente a la línea acordada con los alemanes. Durante las batallas de ese avance los rusos capturaron a unos 20.000 oficiales polacos (además de otros 200.000 soldados y civiles) que automáticamente fueron recluidos en campos de concentración. Pero a partir de Marzo de 1940 el paradero de estos 20.000 oficiales comenzó a ser una incógnita. A este respecto, el gobierno de Stalin no daba informaciones claras: quizá habían sido trasladados al Ártico, quizá habían sido capturados por los alemanes... Finalmente, en 1943, después de 3 años de incertidumbre, el ejército alemán, en su avance hacia el este, descubrió unas enormes fosas comunes en los bosques de Katyn, que parecían contener los cadáveres de aquellos oficiales.


La propaganda nazi, con Goebbels al frente, rápidamente acusó a los rusos para desestabilizar su unión con los Aliados. Por su parte Stalin culpaba a los propios alemanes, fechando la masacre en 1941 y argumentando que entonces aquel bosque era territorio nazi. Y los Aliados no querían inmiscuirse demasiado. Finalmente no fue hasta 1990 cuando la URSS asumió la responsabilidad de la matanza reconociendo que fueron agentes del NKVD (la policía secreta soviética), por orden directa de Stalin, los encargados de ejecutar a los prisioneros polacos durante la primavera de 1940.


Parte de los prisioneros fueron ejecutados en los propios campos de concentración. Uno a uno se les hacía pasar a una pequeña celda y se les asesinaba con un disparo en la nuca, para después trasladar su cadáver a las fosas de Katyn. Otros muchos fueron ejecutados en el propio bosque, también individualmente, y también de disparos en la cabeza. Así, como si se tratase de una temible cadena de producción, hasta acabar uno por uno con alrededor de 20.000 oficiales polacos, se llevó a cabo una de las mayores carnicerías de la Historia.


Para saber más:
Factoría Histórica
El País
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