domingo, 27 de mayo de 2012

La operación Postmaster

La neutralidad que mantuvo la España de Franco durante la Segunda Guerra Mundial fue de cara a la galería. Apoyó a las fuerzas del eje bordeando siempre las normas para un país neutral, pero nunca perdió la buena cara ante los Aliados.


Sin embargo, este doble juego no sirvió y España estuvo apunto de entrar en la guerra. Se debió a un audaz golpe de mano británico en Guinea cuyo nombre en clave fue Operación Postmaster y que se ha mantenido en secreto durante más de 50 años.
Guinea era territorio español y durante la Segunda Guerra Mundial su puerto fue usado como refugio por más de un centenar de barcos italianos y alemanes. Los aliados sabían, además, que este puerto podía ser usado como base para los barcos que aprovisionaban a los temidos submarinos alemanes, los U-Boote.

El buque de guerra Dato en Santa Isabel. La gran bandera española pintada es para indicar su carácter neutral
La paciencia de los ingleses se acabó cuando en el puerto guineano de Santa Isabel (actual Malabo) habían atracado el mercante italiano Duchessa D’Aosta y dos lanchas torpederas alemanas. La prioridad era el barco italiano pues iba lleno de víveres, combustible y munición. Por esa razón se inició la operación Postmaster, una de las primeras acciones comando del ejército británico.

Ejercicios de entrenamiento de comandos británicos.
 

El plan consistía en que tres españoles, entre ellos en antifranquista Agustín Zorrilla, invitaban a los alemanes en el casino para blancos de la ciudad, un comando inglés entraría en el puerto aprovechando la luna nueva. Una vez allí, se dividirían en dos grupos, un grupo se haría con las torpederas y otro grupo atacaría al Duchessa D’Aosta, apresaría su tripulación, inutilizarían su radio y amarrarían a las torpederas para sacarlas remolcando del puerto. Todo esto en 15 minutos.
La operación se complicó un poco y tardaron más de 30 minutos, el doble de lo previsto, pero aún así la operación fue un éxito. Cuando se quiso dar la voz de alarma, los barcos ya no estaban en el puerto.

El Mayor Gus March-Phillips. Jefe de los comandos.
Al despuntar el día el gobernador de la ciudad ordenó que una lancha rápida y un avión, modelo Dragón Rapide, de la compañía Iberia saliera para localizarlos. El avión fue armado con bombas de mano y una ametralladora.

Dragón Rapide
Los barcos aparecieron poco después en el puerto de Lagos en Nigeria. El gobierno español protestó ante los británicos por lo que consideraba un ataque a un país neutral. Los ingleses, respondieron que no tenían información sobre lo sucedido y que los barcos los encontraron a la deriva en alta mar y por eso los llevaron a puerto.
En España, se formó entonces un cuerpo de soldados voluntarios que se embarcaron en un barco con destino a Guinea para lavar semejante ofensa.

El Duchessa D’Aosta.
A bordo se produjo una epidemia de fiebre amarilla que dejó fuera de combate con la mayoría de los soldados españoles. Al final, cuando llegaron a Guinea, el asunto se había convertido en un incidente diplomático y ya olvidado.
Los britanicos utilizaron los barcos durante el resto de la guerra. En el caso del Duchessa d'Aosta, un buque de 8.000 toneladas, los británicos lo utilizaron como transporte de flota y material de guerra entre Canadá y los puertos ingleses.

Para saber más:
El País

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