miércoles, 5 de junio de 2013

El Louvre durante la Segunda Guerra Mundial

El Louvre parecía durante la Segunda Guerra Mundial un museo fantasma, debido a que por temor a un bombardeo o saqueo por parte de los nazis, obras de arte como la "Venus de Milo" o "La Gioconda" fueron llevadas a un lugar seguro a partir de 1938.

Entre finales de agosto de 1939, pocos días antes de la declaración de guerra de septiembre, y mediados de diciembre no cesó el movimiento de camiones frente al museo. En pocos meses 37 convoys se llevaron 3.690 cuadros y entre los primeros estuvo "La Gioconda", que dejó el Louvre el 28 de agosto de 1939 e inició un largo viaje que la llevó al castillo de Chambord en el Loira; luego a Louvigny, al convento de Loc-Dieu; y de allí al Museo de Montauban y al final al castillo Montal en Lot, en el sudoeste de Francia.


Las obras fueron llevadas a castillos y museos que estaban lejos de las ciudades y de las líneas de tren. "La Gioconda" es una de las obras que más veces se mudó de sitio y era vigilada constantemente.


Un Louvre vacío y huérfano resulta muy extraño en un museo que es visitado al año por 8,5 millones de personas. Cuando el centro reabrió sus puertas el 1 de octubre de 1940 tras un año de cierre, resultaba casi irreconocible. Sólo estaba abierta la planta baja y sólo parcialmente. Y en la mayor parte de las salas faltaban muchas obras de arte.

Algunas obras fueron sustituidas por una réplica de yeso, como la "Venus de Milo". La división nazi que confiscaba arte y piezas judías de propiedad privada, primero trasladaban las obras robadas a la embajada alemana y cuando se acabó el espacio tres salas del Louvre fueron utilizadas como oficinas de la división.



Fuente:
Estrella de David
Saint Sulpice
Artnet

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