viernes, 15 de marzo de 2013

El trauma de la niña del abrigo rojo de La lista de Schindler

Steven Spielberg le pidió que esperara a cumplir los 18 años para ver la película. Pero la actriz polaca Oliwia Dabrowska, que con solo tres años protagonizaba hace veinte años a la niña del abrigo rojo, no siguió el consejo de su director. Vio la película por primera vez cuanto tenía once años. "Fue demasiado horrible, no podía entender gran cosa, pero estaba segura de que no quería volver a verla nunca más", asegura ahora, con 23 años.

Oliwia tardó en comprender la importancia de Oskar Schindler. "Me sentía avergonzada de estar en la película y me enfadaba mucho con mis padres cuando le contaban a alguien mi papel", "Lo mantuve en secreto durante mucho, mucho tiempo, mucha gente en el colegio me decía que debía ser muy importante para mi, que debía saber mucho del Holocausto, pero yo estaba frustrada por todo ello".


El director intentó, en su escena principal durante la liquidación final del gueto de Cracovia, que la niña se escondiera debajo de una cama. Pero Dabrowska se negó. Le daba miedo que hubiera arañas, y ni siquiera los M&Ms que le ofreció el cámera lograron convencerle.

El abrigo que llevaba Dabrowska, el único elemento de color en una película rodada en el blanco y negro de las imágenes reales filmadas por los nazis, simbolizaba los vestigios de Humanidad que, aún en las circunstancias más monstruosas, sacuden las conciencias individuales y sacan lo mejor del género humano.


La Lista de Schindler reconstruye la historia de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a 1.200 judíos de los hornos crematorios desde que, un día, vio a una niña con un abrigo rojo desorientada durante el desalojo del gueto de Cracovia. Cuando volvió a verle, sola y perdida, subida a los carros donde evacuaban a los cadáveres de judíos, decidió hacer algo al respecto.

Fuente:
The Times
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