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domingo, 15 de agosto de 2021

El desembarco de Dieppe

Autor invitado: Toño Taboada

Ante la presión de la URSS para que sus aliados abrieran un segundo frente en la zona occidental europea que pudiera descargar de tensión el frente oriental “distrayendo” efectivos alemanes y poder desarrollar una contraofensiva, el Alto Mando británico especialmente se puso manos a la obra para buscar ese nuevo frente. Y el elegido fue Dieppe. Además lo consideraban un buen “ensayo” de desembarco a gran escala de cara a un futuro.

Dieppe se encontraba dentro del radio de acción de la aviación con base en el sur de Inglaterra y había objetivos militares muy jugosos como una estación de radar en las cercanías, un aeródromo, baterías de cañones pesados y el puerto. Aunque también se  criticaría a posteriori, por estar fuertemente defendida, tener acantilados muy altos desde donde se hacía más fácil el control defensivo, con arrecifes rocosos muy peligrosos para las lanchas con los cambios de marea y playas de guijarros que hicieron muy dificultoso el transitar de hombres y carros blindados.

Se había fijado la fecha del 4 de julio, lo que se conocería como Operación Rutter (nombre original de la operación que al reactivarse se conoció como Jubilee), pero tuvo que ser postergada por cuestiones meteorológicas. Los soldados participantes ya conocían el destino y se corrió el riesgo de que se filtrara información al enemigo. De hecho había excesivo optimismo y se relajó en exceso cualquier medida de seguridad tan necesaria en operaciones de este calado. Se fijó una nueva fecha, el 19 de agosto.

Aquel día se pusieron en marcha un total de 237 naves, con 8 destructores, 9 buques de transporte de tropas y 179 lanchas de desembarco que dejarían en la playa a casi 5.000 canadienses, poco mas de 1.000 comandos británicos y 50 Rangers estadounidenses apoyados por un batallón de 58 carros de combate Churchill. Contarían también con cobertura aérea por parte de la R.A.F. y aviación estadounidense a parte de la naval. Se ponían en juego la Operación Jubilee.

Se realizarían ocho desembarcos a lo largo de un frente de 16 km, con el epicentro en Dieppe (dos sectores: playas Blanca y Roja). En el extremo oriental (playas Amarilla 1  y 2, en Bernebal y Belle-ville-sur-mer) y cerca de Dieppe (Puys, playa Azul). Otras dos playas en el extremo occidental (Naranja 1 y 2, en Varengebille y Quiberville) y cerca nuevamente de Dieppe, en la boca del río Scie, Pourville, la playa Verde. Los ataques en los flancos se iniciarían a 4:50 y los desembarcos principales media hora más tarde. 

Las defensas alemanas no aparentaban ser muy poderosas, formadas principalmente por “alemanes étnicos” recientemente incorporados al ejercito provenientes de los países conquistados. Sembraron las playas de alambradas y minas, bien abastecidas de nidos de ametralladoras emplazadas en búnkeres estratégicamente situados y camuflados. La guarnición de la ciudad, por ejemplo, la formaban unos 1.500 hombres y en la defensa de la playa otros 150. El resto de playas todavía tenían una defensa más débil.

Los primeros problemas surgieron antes de llegar a las playas amarillas 1 y 2 cuando un grupo de lanchas se encontraron con un convoy costero alemán. El inevitable encuentro provocó el caos entre los atacantes y de las 23 lanchas solo 7 alcanzaron el objetivo inicial. El apoyo naval no llegó ya que supusieron que la defensa provenía de tierra. Esta incursión fue un desastre, aunque los pocos hombres que llegaron pudieron neutralizar la batería costera Goebbels, durante un tiempo antes de tener que reembarcar y volver.

En playa azul las cosas no mejoraron para la Royal Regiment of Canada en su objetivo de tomar Puys y asaltar la playa que estaba presidida por un acantilado vertical. Un considerable retraso de las lanchas y dispersión de las mismas, hizo que la llegada a la playa fuera de día por lo que fueron repelidas con cierta facilidad sufriendo un gran número de bajas. El fracaso esta vez fue total y sus consecuencias nefastas. Este objetivo era clave para todo el desarrollo de la operación. Solo 2 oficiales y 63 soldados volvieron a Inglaterra. Los alemanes sufrieron dos muertos y 9 heridos.

Mejor se dio en el flanco (playas naranja 1 y 2) gracias a los comandos del extravagante Lord Lovat (primera foto). Sus 250 hombres desembarcaron sin mayores problemas y capturaron la batería Hess. El único éxito de toda la operación.

Otro desembarco exitoso lo protagonizaron las unidades canadienses South Saskatchewan Regiment y Cameron Highlanders en playa verde aunque el éxito inicial no pudo ser mantenido ante la llegada de refuerzos alemanes y el fracaso de la unión prevista con tanques y tropas provenientes de los desembarcos principales.

Las playas blanca y roja se encontraban a cargo del Essex Scottish Regiment y del Royal Hamilton Light Infantry.  A los que seguirían los carros Churchill de la Calgary Tank Regiment y elementos de zapadores e ingenieros. El objetivo era ocupar los edificios que conformaban el frente marítimo a lo largo del bulevar de Verdún. Las lanchas alcanzaron las playas en la hora prevista, pero fueron recibidos por un mortal fuego desde las posiciones alemanas. A pesar de ello se logró desembarcar 27 de los 30 carros de combate previstos. Unos 12 llegaron al bulevar de la ciudad, pero fuero detenidos por bloques de cemento y no pudieron penetrar en la ciudad.

La primera dificultad era recorrer el tramo de playa de guijarros bajo el fuego enemigo hasta llegar a un muro de metro y medio y otro a medias de construcción. Esto supuso ya un 30% de pérdidas. Tras ellos unos 200 metros de explanada hasta llegar a las primeras casas, totalmente libres para ser barridos por el fuego alemán. Por que todo el escenario estaba dominado por dos acantilados en los extremos con posiciones enemigas de ametralladoras y cañones de diverso calibre que debían haber sido neutralizados con los ataques por los flancos, pero ya sabemos qué había pasado. Ni el fuego de cobertura de los navíos ni la R.A.F. fueron eficientes. Si los carros hubieran desembarcado desde el inicio a lo mejor el resultado hubiera sido distinto. Pero también quedó demostrado que los gruesos guijarros de la playa no era el mejor firme para ellos, pues avanzaban con grandes dificultades y con frecuencia quedaban varados.

A las 7:00, sin conocimiento de lo que estaba pasando, llegaron los Fusileros Mont Royal que se vieron sorprendidos por el intenso fuego defensor y no lograron avanzar. Y a las 8:30 se aproximaban a la playa las lanchas con la unidad de Royal Marines pertenecientes al 40 Commando, con 369 hombres. Pero gracias a su comandante el teniente coronel J.P. Phillips, que se dio cuenta de lo que les esperaba en la playa, en pie en la cubierta de su lancha, consiguió señalar a las otras que lo seguía el peligro y pudieron escapar de una muerte segura salvando a unos 200 hombres.

Sobre las 9:00 se dio la orden de retirada para dos horas después, viendo la inutilidad de continuar el ataque. Y la retirada también fue un caos. El reembarque en las lanchas fue tortuoso por la cantidad de heridos y muertos agolpados a su alrededor. Y las propias lanchas ya cargadas con tropas camino de los buques fueron bombardeadas y hundidas una gran parte de ellas.

A las 12:20 se dio por terminada la retirada. Se había logrado rescatar unos 1.000 hombres. 

En tan solo 5 horas los canadienses sufrieron un 68% de bajas sumados a las de  247 comandos. 2.195 hombres fueron hechos prisioneros. Respecto a pérdidas materiales se contabiliza un destructor y 33 lanchas de desembarco con 550 bajas. Y se perdieron los 27 carros de combate de la primera ola, el resto volvió a Inglaterra sin tomar parte en la batalla.

Por parte alemana se contabilizaron unas 600 bajas (132 muertos)

Evidentemente las conclusiones no pueden ser positivas para los aliados, a pesar de los aprendizajes obtenidos y el provecho que les dieron el día D. Se había subestimado las defensas alemanas, no se consiguió la sorpresa, los ataques por los flancos fueron un desastre que dejó en evidencia el ataque frontal, el fuego de cobertura naval no fue suficiente, la inoperatividad y mal uso de los carros de combate en tierra (la idea de los funnies nació en las playas de Dieppe), demasiados objetivos, mala coordinación para alcanzarlos, falta de flexibilidad sin contemplar alternativas y un plan demasiado rígido, son algunos de los defectos de los que adoleció la operación, sumadas a la utilización de tropas sin experiencia en operaciones anfibias.

Otros autores inciden en la idea de que la cancelación de la primera fecha de ataque dio demasiadas pistas a los alemanes pero que la presión de los soviéticos para abrir el tan ansiado segundo frente hizo mantener el objetivo a pesar de todo.

Para los alemanes todo resultó positivo y analizaron los errores aliados. Pero su gran error años mas tarde fue pensar que las características de una operación así se repetirían e iban a estar preparados, sin tener en cuenta que precisamente los aliados aprendieron de todos esos errores y no tenían intención de repetirlos, como así fue.

En definitiva se consideran  que los sacrificios de la “Operación Jubilee” evitaron terribles fracasos en otras operaciones de mayor magnitud, como las que se llevarían a cabo en el norte de África, Sicilia o el territorio peninsular italiano, sin olvidarnos de Normandía.

Toño Taboada es miembro de Divulgadores de la Historia, bloguero y autor del estupendo blog Historia Sin Pretensiones. 

Para saber más:
Dieppe 1942, El desembarco fracasado, de Terence Robertson 

jueves, 14 de diciembre de 2017

Lectura recomendada: Indeseables

David López Cabia y yo tenemos en común la pasión por la Segunda Guerra Mundial, que se despertó en ambos desde muy pequeños. Aunque nos una a ambos está pasión por un periodo histórico tan trascendental para la historia de la humanidad, David tiene algo de los que yo carezco, una gran capacidad narrativa y mucho talento.

En sus novelas sabe unir las pequeñas historias de sus personajes con la gran historia que les rodea. Para ello investiga a fondo, se documenta. No plantea historia alternativas, son hechos históricos los que viven sus personajes. Aunque estos sean ficticios bien podrían ser perfectamente actores reales en las batallas de la Segunda Guerra Mundial.

Prologado por el prestigioso escritor e historiador Jesús Hernández, "Indeseables", su tercera novela nos transporta hasta la Europa subyugada ante la bota nazi y más concretamente a Dieppe donde los aliados sufrieron un gravísimo revés. En esta encrucijada histórica se encuentra un grupo de "indeseables", unos comandos, al mando del teniente Rodney Moore. Este particular grupos de hombres experimentados se enfrentaran a una dura prueba.
Narrada con un estilo ágil y trepidante, al leerla nos sentimos como si estuviéramos con los soldados. Sentimos sus miedos, su cansancio, sus alegrías y tristeza y su soledad, como si fuéramos un "indeseable" más en sus misiones en Dunkerque, Dieppe o Saint-Nazaire tras las lineas enemigas. Una excelente novela con la que aprender historia, que se devora y que te deja con ganas de más.

En su primera obra, "La última Isla" centra la historia en las duras batallas del Pacífico. En la segunda, "En el Infierno Blanco" todo transcurre en Europa, desde Normandía a los bosques de Las Ardenas. Las dos novelas han sido publicadas por Afronta Editorial.

Cualquiera de sus tres novelas son resultan gratificantes en el mundo editorial español que aún tiene pocos títulos ambientados en la Segunda Guerra Mundial.

Si queréis haceros con un ejemplar de "Indeseables" podéis obtener copias firmadas contactando con David en info@davidlopezcabia.es, en dlopezc128@gmail.com o en su página web www.davidlopezcabia.es.
Otras dos opciones son: en formato físico en Amazon, o en eBook en Casa del Libro.

Sus dos primeras novelas las podéis conseguir tambien en Afronta Editorial.

Para saber más:
Círculo Rojo Editorial
Afronta Editorial
David López Cabia

martes, 31 de enero de 2017

Cuando Inglaterra se convirtió en el mayor almacén de la Segunda Guerra Mundial

Gran Bretaña se convirtió en un inmenso campamento de miles de soldados y la Operación Bolero (Bolero hace referencia, en código, a Inglaterra) transformó la isla en un almacén colosal de material de todo tipo para preparar la invasión de Francia. La operación se inició en abril de 1942, más de dos años antes del Día D, el 6 de junio de 1944. Su objetivo era la acumulación de material militar y el equipo procedente de los Estados Unidos y Canadá en Inglaterra, suficiente para apoyar una invasión prevista inicialmente para 1943.

La colosal labor de organización de todo este material recayó sobre la Oficina de Servicios de Suministro (SOS), que formaba parte del Ejército de Estados Unidos. El simple hecho de coordinar al personal militar y su material para enviarlo a Inglaterra fue un reto en sí mismo. Pero cuando estuvieran en Gran Bretaña el personal de la SOS se enfrentaría a un reto aún mayor: La alimentación, vestido y alojamiento para más de un millón de soldados. Por otro lado estaba almacenar miles de aviones y vehículos blindados significaba que todos los campos vacíos en Inglaterra eran potenciales almacenes y estacionamientos de toda clase de vehículos. Las hileras de camiones o tanques se prolongaban hasta donde alcanzaba la vista o los vagones de combustible llenaban las vías muertas de las estaciones de ferrocarril. Hoy resulta complicado comprender la magnitud de estos depósitos de abastecimiento. Pero una imagen vale más que mil palabras.

La cantidad de suministros requeridos para sostener, armar y equipar a este gran número de tropas era inmensa. Gran parte de lo que se necesitaba para equipo y alimentación para miles de soldados, marinos y aviadores fue enviado a través del Atlántico, siempre acosados por las manadas de lobos de la Kriegsmarine alemana.

En el punto álgido de la Operación Bolero, los puerto ingleses tenían preparados para la invasión más de 6900 embarcaciones de todo tipo. En los aeródromos estaban listos casi 12000 aparatos con sus características franjas blancas y negras. El ferrocarril tenía preparados 20000 vagones para mover los cerca de 16 millones de toneladas de material, como casi 8000 tanques y cañones o 140000 vehiculos de transporte, necesarios para el éxito del Día D.

Día D no solo fue posible gracias a los esfuerzos de la SOS, tambien la planificación del Día D fue el resultado de aprender de errores anteriores como los de Dieppe y Anzio. Y por supuesto el éxito de la Operación Bolero y el Día D también debió su éxito al control aliado del mar, que se logró finalmente en 1943 a través de la victoria en la Batalla del Atlántico y del excelente trabajo del contra-espionaje que engañó a los alemanes sobre el lugar del desembarco y la ubicación de las tropas aliadas, creando un ejército fantasma a las ordenes del general George Patton.

Para saber más:
Operation Bolero de Ken Wakefield
Facebook
History Net
HMVF
War History Online

domingo, 5 de junio de 2022

Los desencuentros Aliados ante el Día D

En el amanecer del día 6 de junio de 1944 se llevó a cabo la Operación Overlord, el Desembarco de Normandía, una operación combinada nunca vista en la que participaron miles de efectivos. La operación era de una envergadura impresionante,  lo que suponía un gran riesgo de fracaso y esta complejidad supuso para los aliados importantes momentos de desencuentro.  

Los desencuentros Aliados ante el Día D
Entre EE.UU. y Gran Bretaña, los dos principales aliados, existían dos puntos principales de desacuerdo. El lugar de la invasión y que papel tendría Francia en las operaciones.

Previamente los aliados ya habían abierto un frente al eliminar al Afrika Korps en el norte de África y saltar a Italia. El avance por territorio italiano, convenció a Churchill de que el mejor lugar para una invasión sería por el sudeste con lo que podrían llegar a Austria y los Balcanes antes que los soviéticos, pues el Primer Ministro británico tenía miedo a lo que Stalin pudiera hacer al acabar la guerra. Esta opción evitaría enfrentarse al Muro Atlántico, tan cacareado por los nazis.

Después de los desastres de Dunkerque y Dieppe, Churchill quería evitar en todo lo posible un desembarco a través del Canal de la Mancha. Otra opción se decantaba por realizarlo por la Riviera Francesa, pero no era muy deseable.

Eisenhower no era de la misma opinión. No contemplaba llegar a Austria a través de los Alpes, que sería costoso y complejo. La opción de desembarcar por la Riviera solo sería como parte de un apoyo al desembarco principal.

Los desencuentros Aliados ante el Día D
Para los norteamericanos la operación sería a través del Canal de la Mancha. Finalmente se decidió realizarlo por las costas de Normandía y Gran Bretaña se convertiría en el mayor acuartelamiento de la guerra.

En esta discusión se pudo ver claramente como Churchill había perdido fuerza con respecto a otras potencias aliadas, principalmente con los Estados Unidos.

En lo que al menos sí estuvieron de acuerdo fue en retrasar la fecha del desembarco, aunque Stalin no hacía más que presionar para que este se realizara lo antes posible. Eisenhower y Montgomery no querían precipitarse, aunque sabían que cuanto más se retrasase más difícil sería mantenerlo en secreto. Necesitaron un año para estar totalmente preparados. 

Los desencuentros Aliados ante el Día D
Respecto al papel de Francia en la operación también hubo importantes desacuerdos. Roosevelt no tragaba al general de Gaulle, al que consideraba potencialmente un dictador. La desconfianza con los franceses llegó al punto de prohibir a Eisenhower que compartiera información sobre la invasión con Pierre Koening, el jefe de la Resistencia.

Churchill finalmente convenció a Roosevelt de que había que informar a los franceses sobre los planes del desembarco, del papel de la Resistencia y sobre las operaciones de bombardeo previstas. Al fin y al cabo las operaciones se iban a realiza en suelo francés y los franceses pagarían también con su vida la liberación de su país. De hecho en las operaciones de bombardeo morirían unos 15.000 civiles. Aun así de Gaulle solo fue informado poco antes del que comenzara la Operación Overlord.

Los desencuentros Aliados ante el Día D
Un problema añadido que también creó tensión entre los aliados fue la climatología. Debía haber buen tiempo. Inicialmente se fijó el desembarco para el 5 de junio ya que a finales de mayo hubo muy buen tiempo en el sur de Inglaterra. Todo se torció el 4 de junio cuando el cielo se nubló y el mar se embraveció.

Cuando el equipo de meteorólogos predijo un respiro en el tiempo para el día 6, a pesar de que no parecía que fuera a mejorar, en el Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada (SHAEF) Eisenhower decidió seguir adelante, pero Churchill se mostró contrario. Además al primer ministro no se le permitió estar presente en las operaciones.

Al final los meteorólogos acertaron y el resultado final del Día D y la posterior Batalla de Normandía terminó siendo un éxito. Sirvió para liberar los territorios de la Europa occidental, a la vez que supuso un alivio en la presión de los soviéticos en el frente oriental.

Para saber más:
El Día D: La batalla de Normandía, de Antony Beevor
El día más largo, de Cornelius Ryan 
XL Semanal

sábado, 20 de julio de 2019

Lectura recomendada: Sangre y Fuego en Tobruk

David López Cabia, como yo, es un apasionado entusiasta de la Historia de la Segunda Guerra Mundial. Esa pasión compartida le ha llevado a publicar, de momento, cuatro novelas ambientadas en ese periodo histórico. Tambien es un gran aficionado a la recreación histórica.

En “Sangre y Fuego en Tobruk” el teniente, Marr II, el sargento Hicks y los soldados Baldrick y Carroll son unos comandos británicos que participan en la operación Flipper (noviembre de 1941), al mando del teniente coronel Geoffrey Keyes para capturar o eliminar a Erwin Rommel, que había cambiado radicalmente el curso de la guerra en África. Finalmente la operación fracasó al encontrarse Rommel muy lejos del lugar donde se llevó a cabo. Después participan en el ataque del SAS al aeródromo de Sidi Haneish (julio de 1942) en el que se destruyeron o averiaron 37 aviones de la Luftwaffe.

La última intervención es la operación Agreement (septiembre 1942), una desastrosa incursión anfibia contra el puerto de Tobruk que tenía como objetivo la destrucción de las instalaciones portuarias de la ciudad, los depósitos de combustible, unos talleres de reparaciones de blindados y rescatar a los prisioneros de guerra en manos de los alemanes. En la operación participaron los soldados del Grupo del Desierto de Largo Alcance (LRDG). El Servicio Aéreo Especial (SAS) y los Comandos.

David, aunque ya había escrito algún relato corto, como “El día de los días”, sobre el Día D, y tiene alguno en el tintero, hace cuatro años publicó su primera novela “La Última Isla”, donde cuenta las historias de un marine estadounidense y de un soldado japonés durante la batalla de Okinawa. Una historia tan real que el hijo de un veterano japonés le felicitó por lo que se parecía a la historia vivida por su padre en aquella batalla.

En 2016 apareció “En el Infierno Blanco” donde presenta la dura vida de un soldado de infantería durante el asedio a Bastogne en la batalla de las Ardenas.
La tercera novela es “Indeseables”. En ella un grupo de comandos “algo peculiar”, que nos recuerdan a los inolvidables personajes de Sven Hassel, se han de enfrentar tras la retirada de Dunkerque, al desastre del desembarco en Dieppe y al asalto al puerto de Saint-Nazaire.

Los que nos dedicamos a la divulgación histórica apreciamos que escritores como David tengan tan buena acogida entre el público y que vaya tocando temas menos conocidos por el público general. Creo que es una buena manera de llevar la historia a la gente.

David no plantea historias alternativas o inventadas, sus personajes viven hechos históricos. Aunque sus personajes sean ficticios bien podrían ser perfectamente actores reales en las batallas de la Segunda Guerra Mundial. Como los comandos Marr, Hicks, Baldrick y Carroll; y la agente del SOE Ida, de “Sangre y Fuego en Trobruk”.

“Sangre y Fuego en Tobruk”, como sus anteriores novelas son una estupenda lectura, especialmente en este caluroso verano que nos ayudará a sumergirnos aún más en las aventuras de los comando en el desierto del Norte de África.

La novela se puede adquirir directamente a través de David López Cabia en su correo electrónico  que además lo podrá dedicar, o en la librería Tercios Viejos, de Madrid, entre otras.

Para saber más:
Diario de Burgos
Circulo Rojo
Todo Literatura

domingo, 2 de junio de 2019

Las Bandas de Invasión

En cientos de fotografías o en películas y series como “Hermanos de Sangre” (Band of Brothers) aparecen aviones con unas franjas blancas y negras en las alas y el fuselaje. Esas franjas se conocen como Bandas de Invasión y fueron utilizadas durante y después del desembarco de Normandía.

Se habían planeado marcas similares para los aviones involucrados en la Operación Jubileo, llevada a cabo Dieppe en agosto de 1942, donde las llevarían los Spitfire pintados en el morro y en la aleta de cola. Finalmente se desestimaron.

Las bandas constaban de tres franjas blancas y dos negras, de entre 18 y 24 pulgadas cada una (45,72 y 60,96 cm), según el tamaño del avión, que rodeaban el fuselaje justo por delante del plano de cola del aparato así como en las superficies superior e inferior de las alas, sin tapar los indicativos nacionales. La finalidad de estas marcas era que fueran claramente reconocidos por las fuerzas amigas y reducir los casos de incidentes de fuego amigo.

El plan para dotar a los aparatos con estas franjas se aprobó el 17 de mayo de 1944 debido a los derribos de 23 C-47 Dakota durante la invasión de Sicilia, por fuego amigo. El 1 de junio se empezó a familiarizar a las tripulaciones con estas marcas, pero no se dio la orden de pintar las franjas a las unidades de transporte de tropas hasta el 3 de junio y las de combate y bombardeo hasta el día 4.

Las bandas se aplicaron a los cazas, aviones de reconocimiento, transporte de tropas y planeadores  y bombarderos ligeros de dos motores. En los bombarderos pesados de cuatro motores de la Octava Fuerza Aérea estadounidense y de la RAF no se pintaron ya que había pocas posibilidades de que fueran confundidos, pues la Luftwaffe carecía de aparatos de eses tamaño.

La orden incluía también a los aparatos encargados de la defensa de Gran Bretaña y a los de apoyo, como los de rescate en el mar.

Con el fin de evitar que el avión estuviera comprometido cuando se encontraba en las bases avanzadas en Francia, estas franjas se retiraron un mes después del Día D de las superficies superiores de los aviones y se eliminaron definitivamente a finales de 1944.

Este tipo de identificación también se usaron después de la Segunda Guerra Mundial durante la Guerra de Corea y la Crisis de Suez de 1956.

Para saber más:
Enciclopedia Ilustrada de la Aviación. Volumen 3
Classic Warbirds
History on the Net
Youtube
IPMS Mckinstry
Aircorps Aviation
Picfair

jueves, 18 de febrero de 2016

La Segunda Guerra Mundial año a año: 1942

Antecedentes - 1939 - 1940 - 1941 - 1942 - 1943 - 1944 - 1945 - Posguerra 

En este año tienen lugar grandes batallas que harán cambiar el curso de la guerra y provocaran el retroceso de los países del Eje y el avance ya imparable de las tropas Aliadas. Los norteamericanos están preparándose para intervenir en Europa.

Un año de grandes batallas: 1942

26 de enero.
Llegan los primeros soldados estadounidenses al Reino Unido entre una calurosa bienvenida de la población.

15 de febrero.
Los japoneses han tomado la gran base naval británica de Singapur. Los japoneses han bombardeado la base desde tierra y han capturado a unos 138.000 soldados. La caída de Singapur supone la privación de la única escala naval entre Sudáfrica y las islas Hawai.


27 de mayo.
Atentado en Praga contra el segundo jefe de las SS, Reinhard Heydrich, conocido como "la bestia rubia" o "el carnicero de Praga", por elementos de la resistencia checa. Muere el 4 de junio por una infección generalizada.

31 de mayo.
Tras el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre del año anterior, el Gobierno estadounidense ha detenido a todos los ciudadanos de ascendencia japonesa que viven en el país y los ha enviado a campos de concentración en las zonas desérticas del Oeste. aunque no existe una acusación especifica contra ellos, pueden ser disparados si intentan escapar. Curiosamente la unidad más condecorada de los Estados Unidos está formada en su mayoría por descendientes japoneses y lucharon solo en Europa.


6 de junio.
Los japoneses sufren su primera derrota importante en una batalla naval que ha tenido lugar en las proximidades de la isla de Midway, en el Pacífico. La flota estadounidense consiguió descifrar los mensajes secretos japoneses con lo que pudieron averiguar el lugar del ataque nipón y prepararse para la batalla. Mientras los japoneses atacaban con cazabombarderos a la isla, los norteamericanos lanzaron un ataque aeronaval por sorpresa contra la flota japonesa y hundió los portaaviones Akagi, Kaga, Hiryū y Sōryū.

En este mes el general Eisenhower es nombrado comandante de la fuerzas norteamericanas en Europa.

22 de julio.
Los nazis establecen en Polonia el campo de exterminio de Treblinka para asesinar en masa a la población judía. Hasta su cierre definitivo en 1943 fueron asesinados cerca de 780.000 personas.

19 de agosto.
La incursión aliada en Dieppe, al norte de Francia, termina en tragedia para los aliados. Varios miles de soldados aliados logran desembarcar en las playas, pero les esperaban los alemanes. Tras los combates más de 3.000 soldados han muerto, la mayoría canadienses.

23 de agosto.
La tropas alemanas del 6º ejercito de la Wehrmacht atacan la ciudad de Stalingrado, Para Hitler es de vital importancia tomar la ciudad bautizada con el nombre de su mayor enemigo, Stalin.


12 de septiembre.
El Laconia, un translaticio reconvertido como transporte de tropas fue torpedeado en el Atlántico sur por el submarino alemán U-156. Los supervivientes rescatados por el submarino fueron atacados por un avión aliado.

4 de noviembre.
El 8º ejército británico, al mando del general Montgomery, ha parado el avance del Afrika Corps alemán en El Alamein, cerca de El Cairo. Durante los meses anteriores, Mongomery logro reunir un ejército de 230.000 soldados y dotarlos de material moderno de fabricación estadounidense. El 23 de octubre, la artillería británica consiguió detener a italianos y alemanes en el mayor bombardeo de la guerra en África, pues Rommel estaba de baja por enfermedad al comenzar la batalla, y a pesar de que se incorporó a la batalla a toda prisa.

sábado, 12 de octubre de 2019

Ian Fleming: el auténtico James Bond

Leyendo la estupenda novela de David López Cabia, "Indeseables" me topé con Ian Fleming, del que sabía muy poco. Tan solo que creó a James Bond. Pero su vida es tan interesante como la de su creación, el agente 007, al servicio de Su Majestad.

Cuando estalló la guerra en 1939, con apenas treinta años, el rebelde de la familia Fleming, Ian, tenía un trabajo como corredor de bolsa en Londres y ocasionalmente ejercía como periodista. Fue a partir de ese momento cuando su vida se vuelve apasionante. Viajó a Moscú "oficialmente" como enviado del diario Times (ya había estado en Rusia en 1933 cubriendo una noticia para Reuters) junto a una delegación comercial. Mientras, en secreto, se ocupaba de considerar las fortalezas y debilidades de la URSS y explicarlas en un informe para el Foreign Office. En el informa indicó que no había nada de lo que informar que no fuera ya de dominio público.
De todos modos, todas aquellas observaciones que aportaban Fleming y otros periodistas o diplomáticos podían se tan sumamente útiles como los informes enviados por los espías que actuaban en la clandestinidad.

Fleming era un gran observador y pudo realizar un informe muy juicioso del potencial militar soviético sobre el que Stalin había realizado un importante purga entre los mandos de oficiales muy competentes. Sin embargo se le pasó por alto el pacto Molotov-Ribbentrop firmado entre alemanes y soviéticos. A pesar de ello sacó una acertada conclusión sobre los soviéticos: la URSS tenía mucho más que ganar si se aliaba con Gran Bretaña contra la Alemania nazi, aunque, debido al carácter de Stalin, no estaría exenta de problemas.
En su informe escribió:
Rusia sería un aliado tremendamente traicionero. No titubearían lo más mínimo en apuñalarnos por la espalda cuando le conviniera...  La colaboración de los rusos con los aliados sería de gran valor estratégico, pero solo como último recurso y con enorme suspicacia.
Tras su misión en la Unión Soviética, Fleming fue nombrado asistente personal del almirantes John Godfrey, director del Servicio de Inteligencia Naval. Godfrey le sirvió como inspiración para el personaje de M, el jefe del MI6 y jefe de James Bond. Fue ascendido a Teniente de la Reserva Naval, graduación que le otorgaría a su personaje James Bond.

Durante 1941 colaboró con los Estados Unidos para la formación de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), predecesora de la actual CIA y tras volver de uno de los viajes que realizó a los EEUU, recaló en la neutral Portugal. Una noche tras salir del casino de Estoril le comentó a su jefe Geodfrey:
Si estos tipos hubieran sido agentes secretos alemanes y descubrieran que otros agentes británicos le habían limpiado de su dinero si que sería emocionante. 
Esto le sirvió como inspiración para su primera novela "Casino Royal" editada en 1953 con gran éxito.  Fleming era un gran amante de los pájaros y tomó el nombre del autor de una guía de pájaros para bautizar a su héroe. Pidió permiso al auténtico Bond mencionándole que: "en contrapartida puede ponerle mi nombre al pájaro más feo que encuentre".

En 1941, el comandante Fleming estuvo al frente de una operación llamada Goldeneye, que debía ser puesta en marcha en el supuesto caso de que España entrara en la Segunda Guerra Mundial uniéndose al Eje o que Alemania invadiera la península ibérica y pudiera tomar Gibraltar, lo que amenazaba el paso de la Royal Navy al Mediterráneo.

Fleming se introdujo en España con un pasaporte diplomático falso y se preparó para contactar con varios espías establecidos en el país y sabotear diversos objetivos en el caso de que cayera Gibraltar.
Aunque nunca tuvo que actuar, Fleming siempre se sintió orgulloso de su primera misión secreta.
Tanto es así que años más tarde llamó Goldeneye a la finca de Jamaica donde comenzó a escribir las aventuras de James Bond.

En 1942 creó la 30 Unidad de Asalto y concibió un plan que nunca se pudo ejecutar: la Operación Ruthless, para capturar una máquina codificadora Enigma, usada en las comunicaciones de la armada alemana durante el ataque a Dieppe.

Un año después, tuvo un papel importante en la Operación Carne Picada, con la que se logró engañar a los alemanes, haciéndoles creer que los aliados desembarcarían en Gracias y Cerdeña, en lugar del objetivo real que era la isla de Sicilia, al sur de Italia. El plan consistió en depositar en las costas españolas el cuerpo sin vida de un supuesto oficial británico que portaba documentos oficiales falsos para que, al ser rescatado, los documentos llegaran a manos alemanas.

Gracias a Mónica María Rojas por aportar datos sobre James Bond.

Para saber más:
Ian Fleming (web oficial)
Europa Press
Britannica

jueves, 27 de diciembre de 2012

El desastre durante el ensayo general del Día D

Durante las operaciones llevadas a cabo en el Desembarco de Normandía, en el 6 de junio de 1944, las tropas estadounidenses perdieron cerca de 5.000 hombres.

El desastre durante el ensayo general del Día DLo que no es tan conocido es que oficialmente 749 soldados más murieron durante los ejercicios de  entrenamiento para el futuro asalto al continente, en la "Operación Tigre".

Las tropas norteamericanas desembarcaron en la costa inglesa de Devon el 28 de abril de 1944, unas semanas antes del 6 de junio según muestra una película de diez minutos rescatada del Archivo Nacional de Baltimore (EEUU) por un técnico de la BBC.

Las imágenes del entrenamiento en las playas inglesas se grabaron originalmente para entrenar a las tropas norteamericanas en desembarcos anfibios aunque parece ser que posteriormente se incluyeron en películas de propaganda como si se trataran del verdadero desembarco de Normandía.

El desastre durante el ensayo general del Día D
Las imágenes reales fueron consideradas demasiado realistas y fueron sustituidas por los ensayos, que tampoco fueron un paseo militar: al menos 749 soldados americanos de los 100.000 que se encontraban en Devon en aquellos momentos murieron por “fuego amigo”, en tanto se utilizó fuego real durante los ejercicios y cuando tres barcos fueron hundidos por torpederas alemanas, ajenos a que aquello era un ensayo y no la guerra “de verdad”.

Las playas de Devon fueron elegidas por su similitud con la playa de Omaha, tanto por la calidad de su arena como por su ciclo de mareas.

Los ensayos estuvieron llenos de errores. Hubo fallos en la protección aérea, muchas lanchas de desembarco llegaron tarde a su punto de reunión y la cabeza de playa se llenó de confusión y hasta un tanque se hundió con toda su tripulación en el interior. Además, el destructor HMS Scimitar, un navío de protección se encontraba en reparación.

El desastre durante el ensayo general del Día D
Algunos testimonios son estremecedores, como el de Alexander Z “Jerry” Brown, superviviente del LST 507: 
Después de una hora en el agua helada, éramos 11 alrededor de una balsa. A partir de ese momento, era cuestión de esperar. Cuando entramos al agua por primera vez, hacía mucho frío, pero luego nos acostumbramos. Podías sentir que tu fuerza se debilitaba. El final era muy fácil.
Muchos soldados murieron de hipotermia en las gélidas aguas. Otros se ahogaron por el peso de la ropa y sus pertrechos o por utilizar incorrectamente los chalecos salvavidas. Según otro de los supervivientes "Podías caminar hasta la playa entre los cuerpos que flotaban". 

John Doyle, el capitán del LST 515, desobedeció las órdenes de ir a puerto y regresó para rescatar a los supervivientes del LST 507. Su desobediencia logró salvar 134 vidas.

Estos errores además de la experiencia adquirida tras la Operación Jubilee, el asalto a Dieppe, ayudaron enormemente al éxito del desembarco del 6 de junio de 1944. 

Los incidentes de la "Operación Tigre" fueron ocultados. Con la victoria, el Alto Mando aliado no tenía ninguna intención de que este error de planificación que había costado tantas vidas se expusiera públicamente.

Para saber más:
Exercise Tiger, de Nigel Lewis

domingo, 6 de junio de 2021

Torpederas alemanas atacan la flota del Día D

Algo más de un mes antes del famoso "Día D" en Normandía, los alemanes, realizaron un osado ataque con pequeñas unidades torpederas de la Kriegsmarine a la flota aliada del sur de Inglaterra.

Torpederas alemanas atacan la flota del Día D
Los alemanes desconocían que 300 navíos y 30.000 hombres se embarcaron desde el 27 de abril de 1944 para realizar un ejercicio de simulacro que se llevaría a cabo la madrugada del día siguiente, con munición y equipo reales, como preparativo del gran operativo que realizarían el 6 de junio. 

Aún más, ignoraban que la "Operación Tigre", como se llamaba al ejercicio, estaba supervisada desde el buque insignia, por Dwight Eisenhower, el jefe de todas las operaciones que se llevarían a cabo en Normandía y que abrirían un nuevo frente en Europa. Ya se había realizado un ejercicio con el mismo nombre, realizado por tropas británicas en 1942. 

La "Operación Tigre" fue un cúmulo de errores fatales: La protección aérea falló. Se demoraron las barcazas de desembarco y la cabeza de playa se llenó de confusión. Los tanques anfibios que se dirigían a la costa, hirieron con sus disparos a los soldados en la playa durante el desorden y hasta un tanque se hundió con toda su tripulación en el interior. El descontrol de las operaciones costó la vida a 749 soldados y marinos. Además, uno de los dos barcos encargados de la protección, el destructor HMS Scimitar, estaba en Plymouth en reparación.

Torpederas alemanas atacan la flota del Día D
Mientras la confusión reinaba en toda la operación, hacia las 2 de la madrugada del 28, en las cercanías de las playas de Slapton, elegidas por su parecido a la playa de Utah de Normandía, atacaron los alemanes para hundir barcos "a discreción”. Cualquier barco era un peligro potencial. Creían que estarían "vacíos", pero los aliados que reanudaban su entrenamiento simulado comenzaron a disparar, no contra los alemanes, sino contra objetivos logísticos. Estos disparos hicieron creer a los alemanes que sus 9 lanchas torpederas alemanas "Schnellboote" habían sido descubiertas. 

Por ello decidieron atacar a los buques estadounidenses que disparaban y que se encontraban cargados con vehículos y hombres que habrían de desembarcar en la siguiente fase la “Operación Tigre". Para colmo de males, el capitán de la corbeta HMS Azalea, que debía proteger a los barcos de transporte y desembarco, no avisó al resto del ataque alemán. Las baterías costeras que pudieron avistar las siluetas de los Schnellboote, no dispararon para evitar que los alemanes supieran de la existencia de las defensas costeras.​

Torpederas alemanas atacan la flota del Día D
Debido a ello, las lanchas torpederas de la Kriegsmarine
 alcanzaron varios objetivos: 

  • Al LST 531, que se hundió en menos de 3 minutos.
  • Un torpedo impactó contra el LST 289, que le destrozó la popa, pero consiguió llegar a puerto.
  • El LST 507, sufrió una enorme explosión al incendiarse el combustible y la unidad se hundió derramando gran cantidad de fuel ardiendo, mientras muchos soldados flotaban en el mar esperando el rescate.

En la incursión los alemanes no sufrieron ninguna baja.

El general Eisenhower presenció la pesadilla y ordenó que lo ocurrido fuera silenciado. No quería que ni los soldados aliados ni los alemanes supieran del coste que supuso. El ataque alemán y el desastre de la operación costaron la vida de 749 soldados y 2500 heridos, muchos de ellos con tales heridas que ya no podrían participar en el Día D. Algunas de las imágenes tomadas en los ejercicios fueron usadas en las primeras películas de propaganda como si se trataran del auténtico desembarco de Normandía. 

Torpederas alemanas atacan la flota del Día D
Un serio problema fue la seguridad. Desaparecieron unos 100 marinos y soldados y se temía que algunos de ellos hubieran sido rescatados por los alemanes, hechos prisioneros y que pudieran dar información sobre el secreto más celosamente guardado por los aliados hasta ese momento, la Operación Overlord. Aunque se desconocía la fecha podían dar información sobre los lugares de desembarco y desbaratarían toda la “Operación Fortitude” con la estaban engañando a los servicios de información alemanes.  

Ante ese peligro, Eisenhower escribió dos mensajes para ser comunicados tras el día D, uno para la victoria y que la historia recogió durante su emisión, y el otro, que recordando las amargas experiencias de Dunkerque, Dieppe y la Operación Tigre, comunicaría el fracaso del Día D.

Para saber más:
Disaster Before D-Day, de Stephen Winn